Megaconstelaciones y contaminación espacial: el hollín de los satélites ya representa el 42% del impacto climático del sector

La expansión acelerada de las megaconstelaciones de satélites comenzó a cascar un nuevo frente de preocupación ambiental para la industria espacial. Un estudio publicado este jueves advirtió que la contaminación por hollín generada por lanzamientos y reentradas de satélites ya representa el 42% del impacto climático total del sector y continúa creciendo rápidamente en la ámbito superior.
La investigación fue elaborada por científicos del University College de Londres y difundida en la revista Earth’s Future. El trabajo analiza la contaminación producida tanto por los lanzamientos de cohetes como por el regreso a la Tierra de satélites fuera de servicio y etapas descartadas de los propios vehículos espaciales.
Según los investigadores, el carbono triste —incluso conocido como hollín— libertino por estas operaciones permanece durante abriles en las capas altas de la ámbito, a diferencia de las emisiones generadas cerca de la superficie terráqueo, que suelen disiparse con fenómenos climáticos como la copia.
Esa permanencia prolongada multiplica su impacto climático. Los autores sostienen que el hollín espacial es unas 540 veces más efectivo alterando el clima que el emitido por fuentes tradicionales como automóviles o centrales eléctricas.
El objeto de las megaconstelaciones
El estudio tomó como almohadilla datos de lanzamientos y despliegues de satélites realizados entre 2020 y 2022 para modelar las emisiones de los principales contaminantes vinculados al sector espacial. A partir de allí, proyectó la progreso del problema cerca de el final de la lapso.
Archivo. Las nuevas misiones a la Luna y la prueba de cohetes incluso suman un actor más a la problemática.
Los resultados muestran que las megaconstelaciones representaban más o menos del 35% del impacto climático total de la industria espacial en 2020, pero esa décimo treparía hasta el 42% en 2029.
Además del hollín, los investigadores advirtieron que los lanzamientos incluso liberan compuestos químicos como cloro, capaces de degradar la capa de ozono.
La acumulación de partículas en la ámbito superior incluso podría ganar a cercar parte de la radiación solar, generando un objeto comparable al de algunas técnicas de geoingeniería propuestas para calmar el planeta mediante la inyección fabricado de partículas atmosféricas.
Sin retención, los autores remarcaron que ese eventual objeto sería “mínimo en comparación con el aumento de la temperatura del planeta previsto para ese periodo”.
Elon Musk, Starlink y el éxito de lanzamientos
El crónica minucioso por la universidad identifica a Starlink, el sistema de internet satelital de SpaceX, como la megaconstelación más relevante de la contemporaneidad, con cerca de 12.000 satélites en recorrido.
Musk, el patrón detrás de las megaconstelaciones actuales.
No obstante, los investigadores remarcan que otros competidores incluso avanzan rápidamente con el despliegue de cientos de satélites adicionales y que las proyecciones previas sobre el crecimiento del sector ya quedaron desactualizadas. En detalle, las estimaciones anteriores contemplaban el impulso de otros 65.000 satélites cerca de fines de la lapso, aunque el ritmo presente de expansión podría exceder ampliamente esas previsiones.
Ese crecimiento disparó incluso la actividad espacial. Los lanzamientos de cohetes casi se triplicaron en al punto que cinco abriles: pasaron de 114 en 2020 a 329 en 2025.
Gran parte de esa expansión está vinculada a los Falcon 9 de SpaceX, que utilizan combustible derivado del queroseno y liberan partículas de hollín directamente en la ámbito superior durante el despegue.
Los autores del estudio advirtieron por otra parte que sus proyecciones probablemente sean conservadoras, ya que el período utilizado para construir el maniquí incluyó menos lanzamientos que los registrados después entre 2023 y 2025, por otra parte de un comba último al esperado para los próximos abriles.




