El último pacto nuclear de EEUU y Rusia está a punto de expirar después de medio siglo: qué puede pasar

El último pacto de armas nucleares que queda entre EEUU y Rusia expira este jueves y el hecho elimina cualquier límite a los dos mayores arsenales atómicos del mundo por primera vez en más de medio siglo. Firmado por última vez en 2010, conlleva varias versiones previas y analistas advirtieron posibles consecuencias ante la falta de límites al manejo nuclear.
El último pacto nuclear de EEUU y Rusia vencería y pondría fin a medio siglo de control
A Trump le gustaría mantener límites en las armas nucleares e involucrar a China en conversaciones de su control, de acuerdo a una voz anónima de la Casa Blanca el lunes y agregó que el republicano tomará una decisión al respecto “según sus plazos”.
Por su lado, Beijing se resistió a cualquier restricción sobre su arsenal nuclear, más pequeño pero en crecimiento mientras voces del Kremlin sostuvieron el martes que el mundo sería «más peligroso» sin límites en los arsenales nucleares de EEUU y Rusia.
Defensores del control de armas expresaron su preocupación por la expiración del Nuevo START, advirtiendo que podría llevar a una nueva carrera armamentista entre ambas potencias, además de fomentar la inestabilidad global y aumentar el riesgo de conflicto nuclear.
Si no hay un acuerdo para mantener los límites del pacto, probablemente habrá un impulso hacia despliegue mayor, sostuvo el director ejecutivo de la Asociación de Control de Armas en Washington Daryl Kimball.
«Estamos en un punto en que las dos partes podrían, con la expiración de este tratado, aumentar el número de armas desplegadas en cada lado», sostuvo el director y agregó que «esto abriría la posibilidad de una carrera armamentista peligrosa y sin restricciones a tres bandas» ya que involucraría a China.
«Estamos en un punto en que las dos partes podrían aumentar el número de armas desplegadas en cada lado», sostienen especialistas.
La firma del START y sus capítulos
El Nuevo START se firmó en 2010 por el presidente estadounidense Barack Obama y su homólogo ruso, Dmitry Medvedev: el consenso restringió a cada lado a no más de 1.550 ojivas nucleares en no más de 700 misiles y bombarderos, desplegadas y listas para su uso. Originalmente debía expirar en 2021, pero se extendió por cinco años más.
El pacto preveía amplias inspecciones in situ para verificar el cumplimiento, aunque se detuvieron en 2020 debido a la pandemia del COVID-19 y nunca se reanudaron.
Su firma respondió a una sucesión de pactos de reducción de armas nucleares, comenzando con SALT I en 1972 con la firma del estadounidense Richard Nixon y el líder soviético Leonid Brezhnev, el primer intento de limitar sus arsenales.
El Tratado de Misiles Antibalísticos de 1972 restringió los sistemas de defensa de misiles de los países hasta que el presidente George W. Bush sacó a EEUU del pacto en 2001 a pesar de las advertencias de Moscú.
También se terminó en 2019 el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, firmado en 1987 para prohibir misiles terrestres con un alcance entre 500 y 5.500 kilómetros (310-3.400 millas), considerados como desestabilizadores debido a su corto tiempo para decidir un ataque de represalia y aumentando la amenaza de una guerra nuclear por una falsa alarma.
Sin acuerdos que limiten los arsenales nucleares, Rusia «repelerá rápida y firmemente cualquier nueva amenaza a nuestra seguridad», sostuvo Medvedev, hoy subdirector del Consejo de Seguridad de Putin: «Si no somos escuchados, actuamos proporcionalmente buscando restaurar la paridad», agregó.
Una declaración de Trump en octubre sobre intenciones de reanudar las pruebas nucleares por primera vez desde 1992 también preocupó al Kremlin, que realizó su última prueba en 1990 cuando aún existía la URSS. Putin aseguró que Rusia responderá de la misma manera si EEUU reanuda las pruebas.
No obstante, el secretario de Energía de EEUU Chris Wright afirmó en noviembre que esas pruebas no incluirían explosiones nucleares y Kimball sostuvo que esa reanudación «abriría un enorme agujero en el sistema global para reducir el riesgo nuclear», lo que llevaría a Rusia a responder de la misma manera y tentaría a otros, incluidos China e India.





