El nuevo trabajo en el campo argentino que paga un sueldo millonario

Con una demanda creciente y poca oferta de mano de obra calificada, hoy es posible acceder a remuneraciones que superan ampliamente la media del mercado
La fisonomía del campo argentino está cambiando a pasos agigantados. Lo que antes dependía exclusivamente de grandes maquinarias o de la observación a ojo, hoy se resuelve con software, sensores y dispositivos de alta precisión. En este contexto de transformación digital, surgió una posición que se convirtió en «la figurita difícil» de las empresas agropecuarias: el piloto de drones agrícolas.
Esta nueva salida laboral no solo destaca por su rápida inserción en el mercado, sino también por sus atractivos beneficios económicos. El salto tecnológico fue tan brusco que la cantidad de dispositivos en operación se multiplicó por cien en apenas cinco años, pasando de unas pocas unidades a miles de equipos sobrevolando los lotes nacionales. Esta explosión generó un cuello de botella: sobran máquinas, pero faltan profesionales certificados para operarlas.
Cuánto gana un piloto de drones en Argentina
El dato que más ruido hace en el sector es, sin dudas, el salarial. Según estimaciones actuales del mercado y datos relevados por Expoagro, un piloto de drones profesional puede percibir ingresos que oscilan entre los 1,5 y los 5 millones de pesos mensuales. Este rango depende de varios factores, como el nivel de especialización técnica, si el profesional realiza tareas de monitoreo de cultivos o aplicación selectiva de insumos, y la demanda específica de la zona productiva en la que se desempeñe.
Es importante destacar que estos valores pueden ser alcanzados incluso por pilotos que no son dueños del equipo, es decir, que prestan sus servicios para empresas de tecnología agropecuaria o grandes productores. La clave de esta remuneración millonaria reside en el valor agregado que aportan: la capacidad de «manchonear» lotes (aplicar productos solo donde se necesita) evita el desperdicio de insumos caros, previene la compactación del suelo al evitar el paso de maquinaria pesada y permite trabajar en condiciones de suelo que impedirían el ingreso de un mosquito tradicional.
Piloto de drones: requisitos y capacitación para empezar
Para ingresar a este mundo no basta con saber manejar un joystick. Al tratarse de aeronaves que operan en el espacio aéreo, existe una regulación estricta. El primer paso fundamental es obtener la certificación de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Los cursos disponibles en el mercado suelen tener una duración de entre uno y tres meses, combinando una fuerte carga teórica a distancia con jornadas de prácticas presenciales indispensables para acumular horas de vuelo.
La formación técnica actual va más allá del simple despegue y aterrizaje. Los nuevos talentos del agro deben aprender a interpretar imágenes multiespectrales, gestionar sensores para evaluar la salud de las plantas y realizar estudios ambientales. Una vez aprobado el examen ante un inspector de la ANAC, el profesional queda habilitado para operar aeronaves no tripuladas (VANTs). Si bien la licencia técnica no tiene vencimiento mientras no cambie la tecnología, es necesario renovar el examen psicofísico cada tres años para mantenerse operativo en un mercado que, por ahora, no tiene techo.





