Nacionales

El Partido Justicialista bonaerense acordó renovar sus autoridades en marzo

Los consejeros del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires acordaron este viernes, durante una reunión realizada en la localidad de Malvinas Argentinas, que la renovación de autoridades partidarias se llevará a cabo el 15 de marzo de 2026, salvo que previamente se alcance un acuerdo de unidad que evite la convocatoria a elecciones internas.

La definición se dio en un contexto particular: el mandato de Máximo Kirchner, diputado nacional y presidente del PJ bonaerense, venció este jueves, mientras que la junta electoral (a cargo de Leo Nardini) y el congreso partidario tienen mandato vigente hasta el 17 de marzo, por lo que durante ese período la conducción administrativa del partido quedará en manos del congreso, que hoy preside el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza.

La cumbre del PJ de la provincia de Buenos Aires tuvo lugar en Los Polvorines, Malvinas Argentinas.

Según lo establecido, si en ese lapso no se alcanza una lista de consenso, en el tercer mes del año entrante se convocará a comicios internos para renovar no solo la presidencia del partido, sino también los consejeros provinciales, los congresales y las autoridades de los 135 partidos locales.

«No hubo un acuerdo político sino que se pautó lo procedimental de la elección. Nos dieron las garantías que necesitábamos. Dejamos las reglas claras. Ahora, trataremos de que haya unidad», resumió ante Ámbito un consejero cercano a Kicillof tras la reunión.

Según explicó, las partes alcanzaron un entendimiento para equiparar el control de los apoderados partidarios sin necesidad de modificar la composición formal de la junta electoral, un cambio que hubiera requerido la convocatoria a un congreso partidario.

El acuerdo establece que el kirchnerismo conservará tres apoderadosPatricia García Blanco, Facundo Tignanelli y Eduardo López Wesselhoefft– mientras que el kicillofismo también contará con tres representantes: Ulises “Coco” Giménez, que ya integraba ese esquema, y dos nuevas incorporaciones, una vinculada a la Secretaria General de la provincia, Agustina Vila, y otra al intendente platense Julio Alak.

Para evitar la reapertura de la discusión sobre la integración de la junta electoral, lo que hubiera requerido la convocatoria al congreso, las partes consensuaron un mecanismo de toma de decisiones por mayoría agravada. En adelante, la junta -compuesta por 13 miembros, ocho referenciados en el kirchnerismo y cinco en el kicillofismo- deberá resolver por dos tercios de los votos, una fórmula que obliga a ambos sectores a negociar y que funcionará como garantía de equilibrio interno.

Tensiones

La jornada, una vez más, estuvo cargada de tensión entre los sectores que responden a La Cámpora y aquellos encolumnados detrás de la figura del gobernador Axel Kicillof. De hecho, antes de arribar al predio de Casa Cultura y Arte, en Los Polvorines, una comitiva de dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio del mandatario bonaerense, mantuvo un encuentro en Ituzaingó.

Axel Kicillof se apalanca en los intendentes de su Movimiento Derecho al Futuro.

En ese mitin, que se hizo en el Polideportivo La Torcazita, estuvieron como anfitriones Pablo y Alberto Descalzo, los ministros Andrés “Cuervo” Larroque (Desarrollo), Cristina Álvarez Rodríguez (Jefa de Asesores); la vicegobernadora, Verónica Magario; los intendentes Fernando Espinoza (La Matanza), Jorge Ferraresi (Avellaneda) y exintendente de Hurlingham, Juanchi Zabaleta.

Allí analizaron la propuesta de unidad que el kirchnerismo había puesto sobre la mesa el día anterior. La iniciativa fue transmitida por el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, y el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Alejandro Dichiara, quienes como emisarios del sector se reunieron con el intendente de La Plata, Julio Alak, el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis; y el diputado Mariano Cascallares. En ese encuentro plantearon la necesidad de sostener una conducción unificada del PJ para que, “desde esa unidad, entre otras cosas, Axel pueda salir a caminar en 2026”, aunque condicionaron el acuerdo a mantener el control de los apoderados partidarios y de la junta electoral.

Los referentes del kicillofismo rechazaron ese planteo y expresaron su intención de avanzar hacia un esquema de paridad entre ambos sectores -kicillofismo y camporismo- tanto en la cantidad de apoderados como en la integración de la junta electoral.

Nombres sobre la mesa

En caso de que no prospere un acuerdo de unidad, mientras se evalúa por un lado la continuidad de Máximo Kirchner como presidente del partido, los intendentes alineados con Axel Kicillof comenzaron a impulsar alternativas propias para disputar la conducción del PJ bonaerense. Entre los nombres que circulan aparecen la vicegobernadora Verónica Magario, el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés “Cuervo” Larroque, y el intendente de La Plata, Julio Alak.

En paralelo, otro grupo de jefes comunales -entre ellos Gastón Granados (Ezeiza) y Nicolás Mantegazza (San Vicente)- promueve la candidatura del intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, mientras que la jefa comunal de Moreno, Mariel Fernández, también manifestó su intención de competir.

La previa

Esta semana, un pelotón de dirigentes peronismo del interior de la provincia de Buenos Aires agitó la previa del encuentro al reclamar por escrito una «urgente» convocatoria a renovar autoridades.

“Solicitamos el llamado a elecciones partidarias en forma urgente, incorporando las afiliaciones que aún no se han hecho y promoviendo la participación de todas y todos los compañeros y militantes que así lo desean”, reclama un documento firmado por dirigentes de la quinta sección electoral donde también aparece el intendente de Villa Gesell y jefe del peronismo en ese municipio, Gustavo Barrera.

Aunque el actual titular del PJ evitó confirmar si buscará la reelección, dejó en claro que el partido debe transitar una etapa de debate político más amplia, centrada en la reconstrucción de la confianza social y en la definición de un proyecto de país y de provincia.

«Estamos viendo la desesperación nominal de algunos para ser candidatos, obviamente la decisión del conjunto es importante, pero tenemos que llegar al viernes y sentarnos con los compañeros», planteó el fin de semana en declaraciones a AM 530 al cuestionar las disputas prematuras por los cargos partidarios.

Ese cuadro se completa con otros frentes de conflicto que suman tensión al interior del justicialismo bonaerense. Uno de ellos es la disputa por las autoridades del Senado provincial, donde aún no está definido quién ocupará la vicepresidencia primera de la Cámara, un sillón clave por su lugar en la línea de sucesión de Kicillof. Desde el sector alineado con el mandatario sostienen que ese cargo debe quedar en manos del MDF, mientras que el kirchnerismo también lo reclama y empuja la candidatura del exintendente de José C. Paz, Mario Ishii.

A ese escenario se agregó, en las últimas semanas, el veto parcial de Kicillof al presupuesto 2026 de la Cámara de Diputados, una decisión que recalentó el clima legislativo. El gobernador objetó un artículo que buscaba automatizar el giro de fondos desde el Ejecutivo al cuerpo, una cláusula que incluía incluso la posibilidad de intervención del Tribunal de Cuentas ante eventuales incumplimientos.

En Gobernación explican el veto en términos técnicos: aseguran que el mecanismo rompía la lógica de la cuenta única del Tesoro y otorgaba a Diputados un trato preferencial frente a otros poderes del Estado, incluido el Senado. En los pasillos del Palacio Legislativo, sin embargo, la lectura es más política que contable. Allí se vincula la decisión con la interna del peronismo, donde conviven -no sin fricciones- el kicillofismo, el cristinismo y el massismo, socios forzados en la conducción de la Cámara.

Fuente: Ambito.com

Comentarios de Facebook

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba