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Cerca de medio millón de ciudadanos se congregan en Francia por tercer sábado consecutivo de protesta

Aproximadamente medio millón de personas tomaron las calles en el tercer sábado consecutivo de manifestaciones en Francia. Tras los incidentes de los dos días anteriores, la administración de Emmanuel Macron movilizó un operativo que involucró a 70 000 efectivos de seguridad y el cierre de 40 estaciones de metro, mientras diversas urbes reforzaron la protección de vitrinas y accesos. El Ministerio del Interior reportó que, alrededor de las 20:00 hora local, se habían detenido 511 individuos, en el marco de la operación destinada a prevenir concentraciones nocturnas.

En esta jornada, la marcha se describió como «pacífica«, a diferencia del primer sábado, 17 de octubre, cuando se registraron saqueos, daños a comercios y a edificios gubernamentales. No obstante, tras varias horas de movilización, distintas localidades francesas reportaron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden.

La tercera marcha en Francia: incidentes y más de quinientos arrestos

De acuerdo con el recuento publicado por Le Monde, entre 320 000 y 500 000 ciudadanos desfilaron de forma pacífica por todo el territorio nacional. Los disturbios de este sábado incluyeron la incineración de contenedores, actos de vandalismo contra comercios en París y la utilización de gases lacrimógenos. Hasta el momento, se contabilizan más de 290 detenciones, mientras el ministro del Interior, Laurent Núñez, advirtió sobre un “riesgo extremadamente elevado” de desórdenes.

Los incidentes de la jornada comprendieron la quema de contenedores, la defraudación de establecimientos y el empleo de agentes irritantes.

Otro sábado de protestas bajo un intenso operativo de seguridad

El Gobierno francés describió este día como de «alto riesgo», según informó DW, señalando la movilización de 70 000 policías. Uno de los testimonios recogidos provino de una mujer de 31 años en Lyon, quien denunció la restricción del derecho a manifestarse. Comentó que «la forma en que se vulnera la libertad de protesta me impulsa profundamente a participar«, según reportó Le Monde.

«Nuestro futuro se forja en la escuela, la secundaria, el bachillerato y la universidad, en la capacidad de aprender», reflexionó, al tiempo que lamentó la constante reducción de los recursos.

La convocatoria de esta jornada reunió cerca del medio millón de personas en todo el país, incluidas 200 000 en París, según comunicó la Agrupación Intersindical Juvenil, que aglutina a asociaciones de estudiantes de secundaria y universidad.

Por su parte, el Ministerio del Interior contabilizó 320 000 manifestantes a nivel nacional, de los cuales 70 000 se encontraban en la capital.

«Somos el monstruo engendrado por vuestra opresión», rezaba un cartel avistado durante una de las concentraciones.

El operativo de seguridad permanecerá activo durante la noche

Tanto la presencia policial como las medidas adoptadas buscan impedir la recurrencia de episodios violentos como los ocurridos el 17 de octubre, cuando se produjeron enfrentamientos, saqueos e incendios en edificios públicos. Un asesor del ministro del Interior, Laurent Núñez, anticipó que las autoridades temen una violencia de magnitud «comparable» a la de esa fecha.

La coincidencia con Halloween generó inquietud entre funcionarios y comerciantes. Alain Di Crescenzo, presidente de la Cámara de Comercio francesa, manifestó que el sector sigue observando con preocupación el desarrollo de las convocatorias. «Los comerciantes esperan con ansias que el sábado concluya», declaró a la radio France Inter.

«La información disponible indica que la atmósfera de Halloween no aporta nada positivo, ya que habrá personas disfrazadas«, añadió.

Los chalecos amarillos encabezan una nueva ola de protestas en Francia.

Núñez informó que en redes sociales se detectaron llamados a reuniones nocturnas el sábado. Algunas publicaciones incitaban a una «revolución», mientras que otras invitaban a disfrazarse y participar en una «noche de oscuridad». El ministro recordó que está prohibido el uso de mascaras que cubran el rostro durante manifestaciones.

La preocupación también alcanzó a las tiendas de disfraces. En un comercio parisino, varios clientes acudieron el viernes para adquirir artículos antes de Halloween. Su gerente, Didier Jarsale, sostuvo que el negocio no puede controlar el uso que los compradores hagan de sus productos. «No somos agentes de policía», afirmó.

En paralelo, las autoridades instaurarán un toque de queda nocturno en los barrios parisinos de La République y Châtelet‑Les Halles. La restricción estará vigente entre las 23:00 y las 06:00 de la noche del sábado y la madrugada del domingo, como parte del plan para prevenir nuevos incidentes.

Una fuente policial advirtió a la agencia AFP sobre el considerable nerviosismo que impera entre las autoridades y señaló que no existen garantías de que la jornada transcurra sin contratiempos. «No hay motivos para asumir que todo se desarrollará sin incidentes», manifestó.

El propio Núñez había alertado el jueves sobre un «riesgo extremadamente alto de desorden público«. Aunque el Gobierno autoriza las manifestaciones, el ministro precisó que no podrán llevarse a cabo en los centros urbanos.

A pesar de que un tribunal administrativo había autorizado una marcha entre las plazas de la Bastilla y la Nación, el Consejo de Estado revocó esa decisión. Finalmente, el recorrido permitido en París se limitó entre la Porte de Bagnolet y la Porte de Charenton.

Incremento de la tensión política a seis meses de las elecciones

Las protestas se desarrollan a medio año de las elecciones presidenciales, en un clima de creciente polarización política, con la líder de extrema derecha Marine Le Pen a la cabeza de las encuestas. Esta semana, Macron cuestionó la “agitación” que atraviesa el país tan cerca de los comicios, y sostuvo que «no es normal».

El movimiento aglutinó a miembros de los Chalecos Amarillos, sindicatos y estudiantes de secundaria y universidad. Las primeras convocatorias giraron en torno al alza del costo de vida, la desigualdad y las condiciones del sistema educativo. Con la evolución de las protestas y la aparición de episodios violentos, se añadieron reivindicaciones por una mayor protección de las libertades civiles y del derecho a manifestarse.

Tras los disturbios del 17 de octubre, las autoridades reconocieron deficiencias en materia de seguridad e inteligencia que facilitaron la expansión de los enfrentamientos, saqueos y actos vandálicos. Desde entonces, el Gobierno restringió ciertas movilizaciones y estableció toques de queda en diversas ciudades.

Las organizaciones estudiantiles anunciaron nuevas acciones para la próxima semana, con llamados a bloquear centros educativos el martes y el jueves. Para esa última jornada también se prevé una convocatoria intersindical a huelgas y manifestaciones, que mantendrá viva la demanda de mejora del costo de vida y de la educación.

Marine Le Pen lidera las encuestas.

La preocupación se refleja también en las medidas adoptadas por el sector comercial. En distintas áreas de Francia, comercios y establecimientos cubrieron sus fachadas con tablas para protegerse de posibles destrozos. En París, un negocio dejó un mensaje escrito sobre el contrachapado que cubría su vitrina: «Detrás de estas tablas no hay poder ni enemigo. Solo una familia y su trabajo».

Por su parte, la Alcaldía de París movilizará a más de 1 000 empleados municipales durante el fin de semana para llevar a cabo labores de limpieza en los espacios públicos.

La tensión social se suma a otros episodios recientes. La semana pasada, un tiroteo en las afueras de París dejó un fallecido y siete heridos, entre ellos una niña de 11 años. La mayoría de las víctimas eran extranjeras. El ataque desencadenó nuevas manifestaciones contra la normalización del odio racista.

Fuente: Ambito.com

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