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Riquelme critica a Mauricio Macri y Sebastián Verón y refuta las imputaciones de River: «Resulta más sencillo responsabilizar al juez»

Juan Román Riquelme quebró el mutismo en la previa del Superclásico Boca‑River y manifestó su postura sobre varios asuntos que convulsan al fútbol nacional. El dirigente xeneize lanzó críticas contra Mauricio Macri, cuestionó las observaciones públicas al arbitraje y dirigió un mensaje indirecto a Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes de La Plata.

El máximo responsable de Boca defendió también su gestión, respaldó al técnico Rodolfo Arruabarrena y subrayó la actualidad del plantel, que persiste en la lucha por cuatro metas deportivas. El Superclásico del domingo en La Bombonera se presenta como una prueba decisiva para un conjunto que pretende prolongar su buen momento.

Una de las expresiones más contundentes estuvo dirigida a Macri, antiguo presidente del club y del país. Sin nombrarlo explícitamente, Riquelme puso en tela de juicio su actitud frente a la situación del equipo.

“El hombre que perdió las urnas dejó claro que desea que Boca atraviese dificultades mientras él no forme parte del club”, sostuvo. Añadió: “Nosotros seguimos satisfechos y continuaremos trabajando día a día para que los jugadores alcancen títulos y celebren sus logros”.

Estas declaraciones intensificaron el enfrentamiento político entre ambos mandatarios, cuyas diferencias se remontan a la contienda electoral que consagró a Riquelme como presidente. El actual dirigente xeneize aprovechó la entrevista para respaldar la dirección que encabeza y contestar los cuestionamientos que le llegan.

“Contamos con un plantel de gran calidad. Lo manejamos con cautela porque heredamos un club con pasivos”, explicó. También replicó a quienes ponen en tela de juicio su capacidad para dirigir la institución: “Debo soportar que me digan que no estoy preparado, incluso por exfutbolistas”.

En ese marco, defendió la política de fichajes y rechazó la idea de sumar jugadores sin una planificación clara. “No nos asusta invertir, pero no vamos a contratar cien futbolistas solo para complacer a todos”, puntualizó.

El mensaje a River, la defensa del arbitraje y el cruce indirecto con Verón

Otro punto central fue la labor de los árbitros, tema que volvió a ocupar la agenda del fútbol argentino a escasos días del Superclásico. Desde River, su presidente Stefano Di Carlo había denunciado públicamente decisiones arbitrales y utilizado el vocablo “vergüenza” para describir su descontento por fallos que, según su punto de vista, perjudicaron al equipo.

Riquelme optó por una posición distinta y respaldó a los jueces, aunque admitió que sus actuaciones están bajo una lupa intensa.

“Los árbitros en nuestro país son constantemente cuestionados. Resulta complejo ejercer como juez aquí. Cuando a un equipo le toca perder o las cosas no le salen bien, lo culpabilizan a él. Siempre es más sencillo señalar al árbitro”, manifestó.

El presidente de Boca sostuvo que tanto futbolistas como dirigentes deben evitar críticas públicas que aumenten la presión sobre los encargados de dictar justicia. “Hay que apoyar al árbitro. No me parece correcto ser sustituido en la televisión para hablar mal de un juez. A mí no me sale. Ellos intentan hacer lo mejor posible y pueden equivocarse, al igual que un futbolista”, explicó.

Riquelme también comparó el trato que reciben las decisiones arbitrales en Europa con la realidad argentina. Según él, en el fútbol local las interrupciones y los debates pueden prolongarse varios minutos, dificultando el análisis de las jugadas con los mismos criterios.

No obstante, precisó que los errores graves deben acarrear sanciones. “Es cierto que si un árbitro incurre en una falta muy grave debería ser castigado”, afirmó. Sin embargo, insistió en que las polémicas por sí solas no explican los resultados: “Siempre pienso que en el fútbol triunfa quien juega mejor”.

Para sustentar su postura, recordó la semifinal de la Copa de la Liga 2024 que Boca enfrentó contra Estudiantes. El conjunto platense se impuso en la tanda de penales tras empatar 1‑1 en los noventa minutos, en un duelo atravesado por reclamos xeneizes sobre posibles infracciones dentro del área.

“Nos tocó jugar una semifinal contra Estudiantes. Muchos aseguran que el árbitro se equivocó y nosotros guardamos silencio”, rememoró Riquelme.

El dirigente añadió que Estudiantes mantiene discrepancias con la AFA y utilizó ese antecedente para cuestionar lo que él considera una tendencia a centrar la culpa en los árbitros cuando los resultados no favorecen. La referencia también funcionó como un mensaje indirecto a Verón, presidente del Pincha, en medio de las tensiones que envuelven la dirección del fútbol argentino.

A escasas jornadas del Superclásico y mientras se aguardaba la confirmación del árbitro designado, Riquelme buscó diferenciarse de los cuestionamientos provenientes de Núñez. Su postura fue clara: los fallos deben evaluarse, pero las quejas no pueden convertirse en la explicación principal de una derrota.

A días del Superclásico, el presidente de Boca, Juan Román Riquelme, atacó a Mauricio Macri, Juan Sebastián Verón y defendió a los árbitros frente a las acusaciones de River.

El respaldo a Arruabarrena y la ilusión por los títulos

Más allá de los roces directivos, Riquelme también abordó la situación deportiva actual de Boca y las expectativas que genera el equipo. Aunque reconoció que aún no ha conseguido un campeonato, resaltó la importancia de seguir siendo competitivo en los distintos torneos.

“El fútbol es, ante todo, competir, competir y volver a competir. Lo esencial es mantener oportunidades en todas las competiciones. El conjunto lo está haciendo bien y el entrenador ha encontrado un grupo dispuesto a darlo todo”, analizó.

El presidente expresó su satisfacción con el trabajo de Arruabarrena en su segunda etapa al frente del plantel. Lo describió como un técnico que tiene las ideas claras y siente el color del club, y manifestó su deseo de que el grupo convierta el buen momento en logros concretos.

“Hay una gran ilusión y eso es muy gratificante. Ojalá los jugadores puedan alzarse con un campeonato porque lo merecen. Esperemos que ellos disfruten y que la afición también”, afirmó.

En su repaso del plantel, también defendió el regreso de Sebastián Villa, quien había sido objeto de críticas durante su paso por Boca. Riquelme consideró que el futbolista había sido muy cuestionado, pero insistió en que puede aportar al conjunto.

Asimismo, explicó que la planificación de fichajes se lleva a cabo conjuntamente con el técnico y contempla alternativas para cada posición. Detalló que la sucesión de partidos y las lesiones complicaron la disponibilidad del plantel en distintos momentos de la temporada.

“Hay escaso descanso y los jugadores se lesionan porque la presión es alta. Tuvimos nuestras rachas: se nos lesionaron todos los centrales, luego los delanteros, y tenés que incorporar uno más cuando tenés cuatro delanteros fuera”.

Paredes, el Superclásico y la presión de la hinchada

Uno de los futbolistas que recibió mayores elogios fue Leandro Paredes. Riquelme resaltó la identificación del capitán con Boca, su liderazgo en el terreno de juego y su capacidad para afrontar partidos de alta exigencia.

“Es un caso excepcional. Ama su club, ha ganado todo lo que ha jugado y disfruta lucir la camiseta xeneize. Nos brinda felicidad”, declaró.

El presidente recordó que conoce a Paredes desde su infancia y valoró su forma de vivir los clásicos. “Tiene voz de mando. Esperamos que siga así por mucho tiempo y que la gente lo aprecie”, añadió.

En la antesala del duelo contra River, Riquelme también ofreció su análisis de los últimos enfrentamientos entre ambos equipos. “Boca fue claramente superior en los dos últimos clásicos. El primero mereció más goles y en el estadio de River tuvimos varias ocasiones claras”, sostuvo. Luego expresó su expectativa de que el conjunto que elija Arruabarrena pueda responder en La Bombonera.

El dirigente también se refirió a la presión que reciben los jugadores, sobre todo cuando los resultados no acompañan y emergen cánticos de protesta desde las tribunas.

“Si no se ganan dos o tres partidos, se vuelve tendencia cantar la canción ‘movete’ y eso genera mayor nerviosismo y tensión”, señaló. A su entender, ese clima puede entorpecer la reacción del equipo cuando está en desventaja.

“Quizás antes lo vivíamos con más nervios, porque hoy en las redes sociales se opina y, al terminar el partido, te felicitan o te acusan de desastre y te insultan”, reflexionó.

Por último, Riquelme estableció una comparación entre Adrián “Maravilla” Martínez, delantero de Racing, y Martín Palermo, máximo goleador histórico de Boca. Aunque aclaró que no habrá otro Palermo, consideró que ambos comparten ciertos rasgos en su forma de jugar.

“Son jugadores que entregan todo lo que tienen”, resumió. Y explicó que Palermo ofrecía su mejor versión cerca del arco rival, una característica que, según su visión, también define la peligrosidad de Martínez.

Con sus declaraciones, Riquelme combinó la defensa de su gestión con una postura frente a las tensiones directivas y arbitrales que rodean al fútbol argentino. El mensaje llega en un momento de máxima expectativa para Boca: el Superclásico contra River será una nueva oportunidad para reforzar en la Bombonera la ilusión de pelear por títulos y, simultáneamente, sostener el proyecto deportivo que lidera Arruabarrena.

Fuente: Ambito.com

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