Macron advierte que podría prohibir concentraciones tras los disturbios en Francia: “Los responsables del intento de subvertir la República enfrentarán la justicia”

El mandatario francés, Emmanuel Macron, se dirigió a la población a través de la televisión este domingo, luego de una de las oleadas de disturbios más intensas vividas en años recientes, con actos de pillaje, incendios y choques con la policía en diversas urbes. “La violencia no tiene justificación alguna”, declaró, enviando un mensaje a una ciudadanía que padece la presión del alza del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos.
En su alocución, Macron sostuvo que los autores de los saqueos deberán asumir las repercusiones de sus actos. “Los que saquearon tendrán que responder por los daños, y quienes intentaron socavar la República deberán rendir cuentas”, manifestó, según la agencia Associated Press. El jefe de Estado condenó también los asaltos a edificios estatales y comercios, atribuyendo la violencia a grupos radicales de extrema izquierda y a delincuentes que se sumaron a las protestas.
La intervención del presidente coincidió con la información oficial de al menos 1.800 detenciones en todo el territorio francés. En la capital, la policía registró 855 arrestos, mientras que en otras ciudades se produjeron ataques a comercios, incendios y perjuicios en instalaciones públicas. Uno de los episodios más graves tuvo lugar en Limoges, donde un incendio causó daños considerables en el ayuntamiento, un inmueble histórico del siglo XIX.
Macron asegura sanciones tras los actos de pillaje en Francia
El presidente trató de distinguir entre el derecho legítimo a manifestarse y los actos violentos. Las concentraciones habían sido convocadas para protestar contra el encarecimiento de la vida, pero derivaron en enfrentamientos y robos en distintos puntos del país. Las autoridades estimaron que alrededor de 550.000 personas participaron en las marchas, cifra que los organizadores elevaron a 800.000.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, también defendió la libertad de protesta, aunque advirtió que no puede servir como excusa para agredir a las fuerzas de seguridad, destruir inmuebles públicos o saquear comercios. El Gobierno aseguró que las investigaciones buscarán identificar a los responsables de los perjuicios y llevarlos ante la justicia.
La magnitud de los incidentes quedó patente en varias ciudades. En París se hallaron cristales rotos, vehículos incendiados y restos de barricadas; en Marsella, manifestantes ingresaron brevemente al ayuntamiento; en Lyon, una oficina de turismo fue incendiada. En Limoges, las llamas dañaron gravemente la sede municipal. Además, la Federación de Comercio y Distribución estimó que al menos 1.500 establecimientos resultaron afectados en todo el país.
El encarecimiento de la vida como motor de las protestas
Aunque los saqueos y los enfrentamientos dominaron la cobertura mediática, las manifestaciones surgieron de demandas sociales y económicas. Las protestas estudiantiles por la precariedad de las escuelas y la escasez de docentes se ampliaron hacia reclamos por la desigualdad, la restricción del gasto público y el aumento del coste de la vida.
El movimiento también recuperó consignas vinculadas a los “chalecos amarillos”, protestas iniciadas en 2018 contra el alza prevista de los impuestos a los combustibles y que se transformaron en una expresión más amplia del descontento social con el Gobierno francés.
La crisis volvió a situar a Macron bajo presión política, en un contexto de creciente rivalidad de cara a las próximas elecciones presidenciales. La ultraderechista Marine Le Pen condenó los saqueos y aprovechó los hechos para cuestionar la capacidad del Gobierno de mantener el orden. Desde la izquierda, Jean‑Luc Mélenchon rechazó que los responsables de los destrozos sean equiparados al conjunto de los manifestantes.
El reto para el Ejecutivo será contener la violencia sin desatender las reivindicaciones que movilizaron a cientos de miles de ciudadanos. La intervención televisiva de Macron buscó reafirmar la autoridad del Estado y garantizar que los autores de los ataques rindan cuentas, mientras las autoridades continúan evaluando los daños y organizando las labores de recuperación.
Fuente: Ambito.com





