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80 años después del nacimiento de Freddie Mercury: la voz eterna de Queen y su legado en la Argentina

En esta fecha nació Farrokh Bulsara, más tarde reconocido como Freddie Mercury, una figura sobresaliente, virtuosa y transformadora dentro de la historia musical y la cultura popular.

Al conmemorar lo que sería su octogésimo aniversario, la presencia del líder de Queen permanece tan vigente como en su apogeo, reverberando en estadios, emisoras y plataformas digitales, e influyendo en múltiples generaciones de seguidores alrededor del globo.

Una procedencia diversa y el surgimiento de una leyenda

Antes de consolidarse como el frontman definitivo del rock, Freddie vivió una infancia marcada por la migración y la riqueza cultural. Nacido el 5 de septiembre de 1946 en la isla de Zanzíbar (actual Tanzania), hijo de padres parsis originarios de la India, pasó su infancia entre África y el subcontinente asiático. A los ocho años fue enviado a estudiar al internado St. Peter’s School en Panchgani, cerca de Bombay, donde empezó a recibir lecciones de piano y formó su primera agrupación escolar, The Hectics.

En 1964, huyendo de la revolución en Zanzíbar, la familia Bulsara se estableció en Middlesex, Inglaterra. Allí, Farrokh cursó estudios de arte y diseño gráfico en el Ealing Art College de Londres, una formación que más tarde emplearía para crear el icónico escudo de la agrupación.

En 1970, tras participar en diversas formaciones locales, se unió al guitarrista Brian May y al baterista Roger Taylor, quienes dirigían un grupo llamado Smile. Con su incorporación, el colectivo no solo modificó su sonido, sino también su identidad: pasó a denominarse Queen, y él adoptó definitivamente el alias con el que conquistaría al mundo: Freddie Mercury. Un año después, al sumarse el bajista John Deacon, la alineación histórica quedó consolidada.

La transformación sonora de los setenta y el dominio escénico

Queen irrumpió en la escena musical con su álbum debut en 1973, pero fue A Night at the Opera (1975) el disco que los catapultó al estrellato internacional. La obra incluyó la monumental «Bohemian Rhapsody», compuesta por el propio Mercury. La pieza fusionó ópera y rock, dominó las listas británicas durante nueve semanas consecutivas y revolucionó el concepto de los videoclips, anticipando la creciente importancia de la imagen en la industria del entretenimiento.

La banda siguió afianzando su éxito planetario con himnos atemporales como «We Will Rock You» y «We Are the Champions», posicionándose como uno de los grupos más influyentes de la década. El carisma escénico de Mercury resultaba incomparable.

Sus presentaciones en directo —atuendo de gala, trajes extravagantes y una teatralidad magnética— lo convirtieron en un verdadero maestro del espectáculo, capaz de dominar estadios repletos con una voz prodigiosa de amplio registro. Un hito insuperable de esta faceta fue su legendaria actuación en el concierto benéfico Live Aid en 1985, considerada una de las mejores intervenciones en vivo de la historia del rock.

El acontecimiento de 1981 en Argentina: euforia rockera y el legendario encuentro con Maradona

Para la historia cultural argentina, la figura de Freddie Mercury y Queen constituye un capítulo imborrable. En febrero y marzo de 1981, en el marco de la gira de presentación de The Game, Queen arribó por primera vez a la Argentina. En un país convulsionado bajo dictadura militar, la llegada de una superestrella internacional de tal magnitud resultó un acontecimiento sin precedentes que transformó para siempre la producción de shows masivos en la nación.

Queen ofreció cinco conciertos históricos: tres en el estadio de Vélez Sarsfield en Buenos Aires, uno en el Estadio Mundialista de Mar del Plata y otro en el Gigante de Arroyito en Rosario. Las presentaciones desataron una verdadera fiebre popular. Pero el momento cumbre se dio tras bastidores y sobre el escenario de Liniers: el encuentro entre Freddie Mercury y Diego Armando Maradona.

Diego, entonces de 20 años y deslumbrando al mundo del fútbol, visitó a la banda en el camerino. Allí se tomaron fotografías que quedaron grabadas en la memoria colectiva: Mercury luciendo la camiseta de la Selección Argentina y Maradona portando una remera con la Union Jack, un registro único previo al conflicto de Malvinas. Acto seguido, Maradona subió al escenario de Vélez a invitación de Freddie para interpretar uno de los grandes éxitos del grupo, exclamando ante una multitud eufórica: “Quiero agradecer a Freddie y a los Queen por hacernos tan felices. Y ahora, ‘Otro muerde el polvo’”. Ese cruce entre dos íconos universales selló un idilio eterno entre el público argentino y la banda británica.

Los últimos años, la fortaleza de Freddie y una herencia perenne

El 22 de noviembre de 1991, Freddie llamó a su mánager, Jim Beach, para tratar un asunto decisivo. Al día siguiente, la prensa recibió un comunicado oficial en el que declaraba: “Tras la enorme especulación mediática de las últimas dos semanas, deseo confirmar que padezco sida. Consideré prudente mantener esta información en reserva hasta ahora para proteger la intimidad de mis allegados. Sin embargo, ha llegado el momento de que amigos y seguidores conozcan la verdad y espero que todos se unan a mí y a mis médicos en la lucha contra esta terrible enfermedad. Mi privacidad siempre ha sido prioritaria y soy conocido por evitar entrevistas; esta política continuará”.

El 24 de noviembre de 1991, apenas un día después de hacer pública su enfermedad y confirmar los rumores que circulaban desde hacía años, Freddie Mercury falleció en su cama a los 45 años. Dejó una herencia tan inmensa que, aun hoy, resulta difícil dimensionarla con palabras.

Su última aparición pública tuvo lugar el 18 de febrero de 1990, durante la gala de los Premios Brit, donde la banda fue reconocida por su contribución a la música británica. En la ceremonia se percibió a un Freddie enjuto y demacrado; el discurso lo ofreció Brian May, mientras él se limitó a acercarse al micrófono para agradecer.

Según su pareja de entonces, Jim Hutton, a Freddie le diagnosticaron la enfermedad tras la Pascua de 1987. En esa época, el cantante declaró en una entrevista que no estaba enfermo. A pesar de esas negaciones, la prensa avivó rumores a causa de su aspecto y del hecho de que Queen ya no realizaba giras ni conciertos, mientras los videos promocionales mostraban una imagen muy distinta a la conocida.

Queen.

Aun con su salud deteriorándose, Queen grabó el último disco con Mercury en vida, Innuendo, lanzado en febrero de 1991. Los últimos años fueron duros, pero, según el baterista Roger Taylor, sirvieron para estrechar aún más los lazos del grupo: “Freddie estaba muy mal. Todos estábamos preocupados y pendientes de él. Intentábamos que disfrutara. A pesar de esas circunstancias, fue un buen momento para nosotros, tal vez uno de los mejores porque estuvimos más unidos que nunca”.

Por su parte, Brian May recordó la devoción inquebrantable de Mercury por la

Fuente: Ambito.com

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