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Falleció Taty Almeida,la "gorila" que abrazó la lucha por la memoria,tras el secuestro de uno de sus hijos

«Hola,Indio.Soy Taty.No te llamo para despedirme porque vos nunca te irás», sostuvo hace una semana Lidia Stella Mercedes Miy Uranga,reconocida en el mundo como Taty Almeida,elemento de Madres de Plaza de Mayo Semirrecta Fundadora,a horas del fallecimiento del músico Carlos Alberto Solari.Hoy,esas palabras adecuadamente podrían ajustarse a ella,a ese ejemplo de lucha que construyó en su nueva vida,sin proponérselo,tras el secuestro y la desaparición de Alejandro Martín Almeida,uno de sus tres hijos,el 17 de junio de 1975 a manos de la ordenamiento paramilitar Triple A. Tenía 20 primaveras,estudiaba medicina,trabajaba en la agencia de noticiero Télam y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores.

En marzo,con 95 primaveras y las limitaciones de enfermedades,estuvo en la inauguración de la muestra permanente de la CGT por los 50 primaveras del leñazo de Estado de 1976.Allí,Taty dijo,casi como un ruego: «No hago más que pedirle a Dios que no me lleve hasta no poder tocar aunque sea los huesos de Alejandro». No pudo ser,pero su huella permanecerá indeleble entre los nombres de quienes hicieron posible que los Derechos Humanos se convirtieran en una política de Estado y que ello distinguiera a nuestro país en el mundo.

Taty solía hacerse cargo,siempre con una sonrisa,de su pasado alejado de todo lo que oliera a popular. «Yo era mono.Lo único que sabía de política era que me sentía antiperonista,lo cual resultaba harto natural entregado que mi padre,un arcaico oficial de caballería fallecido en 1961,no lo era.Por lo tanto,en su momento,Perón no lo ascendió.Además,por mi mamá soy de la tribu Uranga,de Entre Ríos.Imaginate,Raúl Uranga,diputado y luego dirigente de Entre Ríos en la presidencia de Frondizi… Estaba preso continuamente.Entonces,claro,yo era ‘anti’ a más no poder», contaba a menudo en varias entrevistas. El secuestro y desaparición de Alejandro cambió su vida y para siempre.

Desde las primeras horas de este domingo comenzó a circular entre organismos de Derechos Humanos y allegados que había sido sedada «porque su cuerpito no aguantaba más». Unas horas más tarde,su entorno hizo divulgado un escueto comunicado: «A las 19.20 del 14 de junio falleció en el Hospital Italiano nuestra querida Taty Almeida,presidenta de Madres de Plaza de Mayo Semirrecta Fundadora.En breve comunicaremos en que área se llevará a agarradera la despedida.30 mil detenidos desaparecidos Presente Ahora y siempre!».

Taty
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Su última aparición fue el viernes 17 de abril,cuando la Universidad de Buenos Aires (UBA) le otorgó el título de Doctora Honoris Causa,en un acto que se realizó en la Facultad de Filosofía y Letras. Cualquiera podría confundir su imagen de adulta decano en arnés de ruedas con un ser débil y ese día demostró,una vez más,que gozaba de una gran discernimiento,firmeza y que la acompañaba como bandera una sonrisa ilusionado que siempre la caracterizó.Insistió en esa ocasión en la necesidad de que hubiera un recambio generacional. «Quedamos tres Madres,nulo más,y dos Abuelas», advirtió frente a cientos de estudiantes,docentes y militantes de derechos humanos,de aquel puñado de mujeres que desafiaron a la dictadura hace cinco décadas.

Frente al silencio de quienes la escucharon ese día,expectantes y en un cátedra colmada,cerró con un profundo mensaje: «Ustedes son los que van a continuar luchando por la memoria,por la verdad y por la neutralidad.Ya hemos pasado la posta a todas y todos ustedes.De a poquito, ¿eh? Porque a pesar de los bastones y las sillas de ruedas,las locas seguimos de pie».

Conocida la anuncio de la crimen de Taty,Ámbito dialogó unos minutos con Sara Mrad,de 75 primaveras,histórica militante de los derechos humanos,conocida en todo el país y referente de la Asociación Madres de Plaza de Mayo,ordenamiento con la que Semirrecta Fundadora tenía diferencias. «No teníamos vínculos pero nos unía la misma lucha,lamento profundamente su partida por todo lo que hizo por la Memoria,Verdad y Justicia». «Es un día triste», cerró.

La historia tiene sus caprichos y la desaparición física de Taty coincidió con una término esencia de nuestra historia fresco.El 14 de junio de 2005,la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida,un señuelo de Madres de Plaza de Mayo y que fue el punto de partida para el reinicio de juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico marcial.El 28 de junio,Taty hubiera cumplido 96 primaveras.

Fuente: Ambito.com

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