Menos del 25% de las mujeres investiga en Inteligencia Artificial y corren más riesgo de ser reemplazadas

Menos de un 25% de los investigadores en Inteligencia Artificial (IA) en América Latina y el Caribe son mujeres, según un estudio de 2025. En esa rasgo, la Argentina ocupa el tercer empleo en el podio y datos complementarios arrojaron que ellas corren más riesgos de ser reemplazadas por estas tecnologías. Al respecto, existen vías para contrarrestar esta problemática relacionadas a una revisión en la estructura de los algoritmos y en veterano acercamiento y envite a la formación profesional.
El número surgió del posterior Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), publicado en diciembre de 2025, primoroso por la Comisión Económica para América Latina Y el Caribe (CEPAL). Allí reveló que sólo el 23,6% de quienes investigan IA en la región son mujeres y en la Argentina esa población representa el 28%, detrás de Panamá (30%) y Cuba (32%)
Como complemento, el estudio Del número a la acto – IA, trabajo y variedad en Argentina –de la ordenamiento Géneras en abril de 2026- indicó que las mujeres corren 1,5 veces más riesgo de ser reemplazadas por IA que los hombres adecuado a la automatización.
IA y décimo femenina, otra brecha
Al ser consultada sobre esta beocio décimo femenina en la investigación sobre la IA, la presidenta de Géneras, Micaela Sánchez Malcolm, sostuvo que «cuando los sistemas son diseñados y evaluados casi exclusivamente por varones, los sesgos se incorporan al maniquí». A la vez, señaló tres áreas prioritarias donde los algoritmos ya toman decisiones con impacto directo en las trayectorias laborales de las mujeres:
A su vez, los roles feminizados más expuestos a la automatización de la IA, según Géneras, responden a:
Algunos de los roles más expuestos a la automatización de la IA pasan por los servicios administrativos y de soporte, comercio y atención al cliente y las economías de plataformas.
Sánchez Malcolm sostuvo que ellas «tienen menos tiempo para capacitarse en IA por la carga de cuidados no remunerados, menos acercamiento a marcos institucionales que las protejan y menos presencia en los espacios donde se deciden las reglas del charnela».
En esta sintonía, la antropóloga Agustina Kupsch, directora de Panóptico Cultural, sostuvo que al momento de evaluar a los algoritmos de la IA «la métrica replica la epistemología del campo que pretende auditar», entonces se cuenta con presencias «internamente de una edificación que nadie sometió a revisión».
A su vez, consideró que estos modelos están entrenados con datos que «sobrerrepresentan ciertas poblaciones, geografías y lenguas«, por lo que «no arrastra solo un sesgo de variedad, sino todavía una valor sobre qué cuenta como conocimiento válido o qué problemas merecen ser resueltos».
«Sumar investigadoras sin tocar esa edificación es diversificar la mano de obra y lavarle la cara cuando la estructura, que es lo que debería importarnos, queda intacta. La que debería hacerse no es cómo incorporar más mujeres sino qué tipo de inteligencia estamos construyendo y para quienes», concluyó Kupsch.
Formación y auditoría de algoritmos: el impulso para más décimo
Al respecto de qué impulsos o medidas podrían alentar más décimo femenina, Sánchez Malcolm señaló que una parte importante de ese involucramiento se sostén en más presencia «en el campo normativo, irrefutable y tecnológico». Además, destacó la falta de una táctica doméstico aplicada, en articulación con universidades, empresas y sociedad civil.
«Ese involucramiento debería darse a nivel de diseño de soluciones, siendo parte del proceso de creación, a la vez que considerando la propia demanda de las mujeres a la hora de encarar las soluciones», agregó y sostuvo que la auditoría algorítmica debería ser parte auténtico de la discusión para «trabajar constantemente en la restablecimiento, la reducción de sesgos y de prejuicios que se están amplificando».
En consonancia, la directora de Chicas en Tecnología (CET), Lucía Mauritzen, cree que la décimo es un «desafío sistémico y vinculado a las trayectorias» desde muy temprana existencia, que impactan en el acercamiento, permanencia y el crecimiento. Por eso, un posible impulso doméstico «debe asaltar las distintas etapas de esa trayectoria».
Si ellas cuentan con «referentes y seguimiento» esto puede ayudar a más liderazgo y protagonismo afeminado en innovación.
Entre las opciones, evaluó juntar experiencias prácticas y concretas para el mejora de proyectos y la procreación de «más puentes entre la educación y el mundo del trabajo, con formación, mentoría y primeras experiencias laborales». En el caso de las empresas, Mauritzen ubica su rol como central en la «construcción de un ecosistema más diverso y accesible, encima de desarrollar talento».
«Cuando las chicas cuentan con referentes y seguimiento, no solo participan más sino que lideran proyectos y se convierten en protagonistas de la innovación. Por eso, el desafío no es sólo despertar el interés, sino construir las condiciones necesarias para trayectorias sostenidas», cerró la directora.
Para Mauritzen la auditoría algorítmica de los modelos de IA y una veterano décimo son dos conversaciones «estrechamente relacionadas, aunque una revisión algorítmica por sí sola no va a resolver la herido décimo«.
«Auditar es una destreza fundamental para identificar sesgos y promover sistemas más justos. Sin confiscación, todavía es importante ampliar la observación alrededor de las personas que desarrollan estas tecnologías«, finalizó.





