Tecnología

Uno a uno, quiénes son los empresarios tecnológicos que acompañaron a Donald Trump en la cumbre con Xi Jinping

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario de China, Xi Jinping, se reunieron en una cumbre histórica que tuvo motivo en el Gran Salón del Pueblo, en Pekín y significó el primer conversación entre las máximas autoridades combinó una ceremonia oficial con una reunión privada que se extendió por poco más de dos horas. Uno de los grandes ejes del conversación estuvo impresionado por las relaciones entre ambas potencias en medio de la irrupción de la IA. En este punto, Trump apostó musculoso y su comitiva incluyó en su alucinación a China a 4 de los principales empresarios de Silicon Valley.

Elon Musk (Tesla), Jensen Huang (Nvidia), Tim Cook (exCEO Apple) y Dina Powell McCormick (Meta), dijeron presentes en Pekín para forcejear los principales desafíos de ambas naciones: el llegada a minerales críticos, el desembarco en el mercado chino y la relación comercial con el coloso oriental sobre productos de destacamento tecnológica.

Uno a uno, quiénes son los empresarios tecnológicos que acompañaron a Donald Trump en la cumbre con Xi Jinping

Jensen Huang, director ejecutor de Nvidia, quedó en el centro de la creciente disputa tecnológica entre Estados Unidos y China. El fundador de la compañía —considerada hoy una de las piezas esencia del esplendor universal de la inteligencia sintético— mantiene vínculos comerciales históricos tanto con China como con Taiwán, en un contexto donde Washington endurece restricciones sobre la exportación de semiconductores avanzados.

EEUU volvió a autorizar la comercialización de chips H200.

La relación de Nvidia con el mercado chino se remonta a 2011, cuando la empresa comenzó a capacitar a estudiantes universitarios del país en el uso de CUDA, su plataforma de software diseñada para desarrollar aplicaciones de inteligencia sintético y computación destacamento.

Con el avance del ecosistema tecnológico chino, Nvidia se transformó rápidamente en un proveedor clave para las grandes firmas del sector. En 2017, la compañía anunció que ya suministraba chips a varias empresas emergentes de IA y servicios en la nubarrón, entre ellas Baidu, Tencent y AliCloud, la división cloud de Alibaba.

Pero el círculo cambió en 2022, cuando la establecimiento de Joe Biden impuso restricciones a la exportación de tecnología sensible alrededor de China y Rusia. La medida afectó directamente a Nvidia al cercar la liquidación de dos de sus procesadores más avanzados: el A100 y el H100.

Ese mismo año, la empresa informó al gobierno estadounidense que las limitaciones podían poner en aventura aproximadamente de u$s400 millones en ventas potenciales destinadas a clientes chinos.

Huang, nacido en Taiwán, defendió públicamente la permanencia de Nvidia en China incluso mientras Beijing acelera el incremento de semiconductores propios para dominar la dependencia tecnológica del extranjero. “Huang asiste a la cumbre por invitación del presidente Trump para apoyar a Estados Unidos y los objetivos de la administración”, afirmó un portavoz de Nvidia en presencia de la agencia AFP.

En paralelo, las restricciones estadounidenses impulsaron una apresuramiento del incremento tecnológico lugar en China. Empresas como DeepSeek ya trabajan con soluciones nacionales capaces de reemplazar parte de la infraestructura de Nvidia, incluyendo el sistema de chips “Ascend” desarrollado por Huawei.

Otras compañías tecnológicas chinas todavía avanzaron en esa dirección. Alibaba y ByteDance —la matriz de TikTok— comenzaron a desarrollar sus propios proyectos de diseño de semiconductores, en una carrera que sondeo dominar la dependencia de proveedores estadounidenses en plena ascensión geopolítica por la inteligencia sintético.

La presencia de Elon Musk en la comitiva que acompaña a Donald Trump en China todavía refleja el peso creciente de sus intereses globales. El patrón está al frente de compañías estratégicas como X, Tesla, Starlink, SpaceX y xAI, todas con potencial impacto en la relación tecnológica y comercial entre Washington y Pekín.

Tesla sondeo posicionarse en presencia de el auge de compañías de autos eléctricos en China.

Su incorporación al alucinación se produjo a posteriori de acontecer dejado a espaldas recientes diferencias públicas con el presidente estadounidense. Más allá de esas tensiones, Musk mantiene un vínculo financiero profundo con China, especialmente a través de Tesla, y ha visitado el país en múltiples oportunidades durante los últimos primaveras.

La relación más relevante entre el magnate y el coloso oriental pasa imparcialmente por su negocio automotor. China se convirtió en un mercado esencia para Tesla y en uno de los pilares de su expansión internacional.

Ese entramado comercial convierte a Musk en un actor especialmente relevante interiormente del vínculo sinalagmático entre Estados Unidos y China, en un momento en que la competencia tecnológica, la inteligencia sintético y las cadenas de suministro estratégicas ocupan el centro de la dietario entre ambas potencias.

La relación entre Apple y China comenzó a fines de los primaveras 90, cuando la compañía inició la búsqueda de una esclavitud de suministro asiática capaz de sostener la fabricación de sus computadoras a gran escalera.

Ese vínculo se profundizó rápidamente. En 2003, Apple empezó a trasladar la decano parte de su producción al coloso oriental, alejando operaciones de Europa y Estados Unidos en un contexto donde Beijing impulsaba políticas favorables para multinacionales tecnológicas y expandía aceleradamente su capacidad industrial.

Con el paso de los primaveras, China se transformó en una alcoba central del maniquí productivo de Apple. Sin secuestro, esa expansión todavía quedó envuelta en cuestionamientos. Durante la lapso de 2010, distintas investigaciones sobre plantas de Foxconn —principal socio manufacturero de la empresa— denunciaron impagos salariales y extensas jornadas laborales para trabajadores vinculados a la producción de dispositivos de la marca.

Tim Cook, coetáneo CEO de Apple, mantuvo por otra parte una musculoso postura financiera en el país oriental. En 2021, la compañía firmó un acuerdo por u$s275.000 millones destinado a dominar tensiones regulatorias sobre sus operaciones en China. Más delante, en 2025, Cook anunció un fondo energético por u$s101 millones, según consignó Reuters.

La dependencia industrial sigue siendo enorme. Según Reuters, Apple vende más de 60 millones de iPhones por año en Estados Unidos y cerca del 80% de esos dispositivos se fabrican en China.

El año pasado, Trump avanzó con nuevos aranceles sobre el iPhone y volvió a presionar públicamente para que Apple trasladara parte de la producción a división estadounidense. Cook, sin secuestro, logró agotar el impacto trasladando a India la fabricación de los modelos destinados al mercado norteamericano y comprometiendo inversiones por u$s100.000 millones adicionales en Estados Unidos.

Dina Powell McCormick asumió en enero la presidencia de Meta, la compañía dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp, en un movimiento que marca una nueva etapa interiormente del coloso tecnológico liderado por Mark Zuckerberg.

Su desembarco llega en un momento clave para la empresa, atravesado por la expansión de la inteligencia sintético, el incremento de infraestructura digital y la creciente competencia universal en el sector tecnológico.

La ejecutiva llega al cargo con un musculoso repaso político y diplomático interiormente de Washington. Durante la establecimiento de Donald Trump se desempeñó como asesora adjunta de Seguridad Nacional, mientras que anteriormente había ocupado cargos de peso durante el gobierno de George W. Bush.

Donald Trump desembarcó en China acompañado de los principales empresarios tecnológicos

La posibilidad de una cumbre decisiva entre Donald Trump y Xi Jinping quedó atravesada por dos ejes sensibles para la disputa tecnológica universal: el llegada de las compañías estadounidenses al mercado chino y el control sobre minerales críticos y chips de inteligencia sintético.

El conversación sinalagmático, cumplidamente esperado tras meses de tensión comercial entre Washington y Pekín, comenzó el jueves con un tono cordial entre entreambos mandatarios. Las conversaciones continuarán este viernes y abarcarán otras discusiones, como la situación geopolítica en Taiwán e Irán hasta cuestiones comerciales y tecnológicas estratégicas.

Sin secuestro, detrás de los gestos diplomáticos, el serio foco está puesto en la competencia entre EEUU y China por el liderazgo en inteligencia sintético y semiconductores. La presencia de ejecutivos tecnológicos estadounidenses en la delegación refleja precisamente esa prioridad.

Para Trump, uno de los puntos centrales pasa por conseguir una decano comprensión del mercado chino para las firmas norteamericanas. El presidente estadounidense incluso afirmó que ese sería su “primer pedido” a Xi Jinping.

Del banda chino, Xi buscó dirigir una señal conciliadora. El jueves sostuvo que Pekín recibe con cordialidad una decano cooperación económica con Estados Unidos y aseguró que “la puerta de China a la apertura no hará más que abrirse aún más”.

China, por otra parte, ocupa un motivo crítico interiormente de la esclavitud universal de suministro tecnológica. Las empresas estadounidenses dependen fuertemente del coloso oriental tanto para producción como para importaciones y exportaciones. A eso se suma que Pekín controla buena parte de la ascendencia y procesamiento mundial de tierras raras, fundamentales para inventar desde smartphones hasta abastecimiento marcial.

En abril del año pasado, China restringió la exportación de siete minerales estratégicos y luego anunció límites adicionales sobre otros cinco. Parte de esas restricciones quedó suspendida tras la tregua comercial alcanzada con Trump en octubre.

En este círculo, uno de los temas más sensibles interiormente de las negociaciones pasa por Nvidia y las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados de IA alrededor de China. Poco a posteriori del conversación entre Trump y Xi, Reuters reveló que Washington autorizó ventas de chips H200 de Nvidia a varias grandes tecnológicas chinas, según fuentes cercanas al asunto.

La discusión no es pequeño. Los chips de stop rendimiento se transformaron en la alcoba central de la carrera universal por la inteligencia sintético, y Nvidia domina gran parte de ese mercado.

En paralelo, Washington fue modificando su postura respecto a Nvidia. A comienzos de este año, Estados Unidos había facultado a la empresa a dirigir “pequeñas cantidades” de chips H200 a clientes chinos. Sin secuestro, más delante Nvidia frenó la producción de esos modelos destinados específicamente a ese mercado, en medio del endurecimiento regulatorio.

Ahora, en el ámbito de las reuniones bilaterales, Estados Unidos habilitó la liquidación de chips H200 a diez compañías chinas. Se tráfico del segundo procesador de inteligencia sintético más potente de Nvidia, solo por detrás de Blackwell.

El movimiento ocurre mientras Jensen Huang, CEO de Nvidia, intenta destrabar un acuerdo esencia tras la turista de Trump a China. Aun así, fuentes cercanas a la operación señalaron que todavía no se concretó “ni una sola entrega”, por lo que el negocio permanece en suspenso.

Antes de las restricciones estadounidenses, Nvidia controlaba cerca del 95% del mercado chino de chips avanzados. China llegó por otra parte a representar el 13% de los ingresos totales de la compañía. Huang había proyectado previamente que el mercado chino de inteligencia sintético podría alcanzar este año un valencia de u$s50.000 millones.

Entre las firmas autorizadas por el Departamento de Comercio estadounidense aparecen gigantes tecnológicos como Alibaba, Tencent, ByteDance y JD.com, que podrán lograr chips de Nvidia bajo las nuevas licencias.

Según trascendió, las compañías podrán comprar directamente a Nvidia o hacerlo mediante intermediarios autorizados. Cada cliente tendrá permitido lograr hasta 75.000 chips H200 bajo las condiciones fijadas por Washington.

Fuente: Ambito.com

Comentarios de Facebook

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba