Alertan por la capacidad de gobiernos de acceder a software espía comercial para hackear teléfonos de ciudadanos

El Reino Unido encendió una nueva señal de alerta en materia de ciberseguridad: según noticia de los servicios de inteligencia, más de la porción de los gobiernos del mundo ya cuenta con camino a software espía capaz de infiltrarse en dispositivos y extraer información sensible.
El diagnosis surge de un noticia del Centro Nacional de Ciberseguridad anglosajón (NCSC, por sus siglas en inglés), que será publicado en las próximas horas y al que tuvo camino la prensa internacional.
El documento advierte que la barrera de entrada a este tipo de herramientas se redujo de forma significativa, ampliando el universo de actores capaces de desplegar ataques sofisticados contra ciudadanos, empresas e infraestructuras críticas.
El Reino Unido advierte por la facilidad para acceder a software espía
Según las estimaciones actualizadas por los servicios de inteligencia británicos, rodeando de 100 países disponen hoy de estas capacidades, frente a los 80 que se contabilizaban en 2023. El crecimiento no solo refleja una longevo disponibilidad tecnológica, sino igualmente una expansión del mercado privado de vigilancia digital.
Entre las soluciones más conocidas figuran desarrollos como Pegasus, de NSO Group, o Graphite, de Paragon, que explotan vulnerabilidades en sistemas operativos móviles y computadoras para acceder a datos personales sin conocimiento del adjudicatario.
Aunque los gobiernos suelen argumentar su uso en la lucha contra el crimen organizado o el terrorismo, distintas investigaciones en el ámbito de la seguridad informática y los derechos humanos alertan desde hace abriles desvíos en su aplicación, incluyendo vigilancia sobre periodistas, opositores y figuras críticas.
Ahora, según el NCSC, ese universo de objetivos se amplió. Los servicios de inteligencia británicos advierten que igualmente se registraron casos que involucran a ejecutivos, banqueros y empresarios de suspensión patrimonio.
El peligro, sin bloqueo, ya no se limita a los gobiernos. La proliferación de estas herramientas igualmente alcanza al ecosistema criminal. A comienzos de este año, por ejemplo, se filtró en internet el kit de hacking DarkSword, que incluía exploits capaces de vulnerar dispositivos de Apple, particularmente iPhone y iPad que no contaban con las últimas actualizaciones de seguridad.
El episodio volvió a poner sobre la mesa un problema recurrente: incluso las herramientas más sofisticadas, desarrolladas originalmente para uso estatal, pueden terminar fuera de control. Cuando eso ocurre, el impacto escalera rápidamente y expone a millones de usuarios a potenciales ataques.





