El BAFICI abre con perfil bajo y menos brillo internacional

Esta indeterminación se inaugura oficialmente el 27° BAFICI. Lo hace con “Orgullo y prejuicio”, la nueva comedia leve (y de título engañoso) del prolífico Matías Szulanski, autor de obras siempre pequeñas y autofinanciadas de humor asordinado.Mañana empiezan las diversas competencias,donde antes destaca el drama chileno-argentino “Hangar rojo”, de Juan Pablo Sallato,que viene de ingresar los galardón de Mejor Actor,Montaje,Crítica y Divulgado del Festival de Málaga (poco digno de atención,porque rara vez coinciden la crítica con el notorio). Pero acá el clima está un poco mate.
Hubo un tiempo en que el BAFICI traía figuras como Isabelle Huppert,Nanni Moretti,Francis Lai,que dio un concierto en el Colón,o Peter Bogdanovich,que presentó “¿Qué pasa,doctor?” en la sala maduro del Gaumont llena hasta los pasillos,todos riendo y aplaudiendo como locos. Curiosamente ahora,con el dólar módico,el BAFICI no trajo a nadie de ese calibre. Tampoco edita libros como antiguamente. El que se presenta este viernes, “Escritos a quemarropa”, selección de notas de la crítica nortemericana Pauline Kael,es de Monte Hermoso Editores,y “Manuel Antín,escritor de imágenes”, lo editó Eudeba.
Atención a este volumen.Lo escribieron Mariángeles Fernández y Diego Sabanés,que ya sacó otros sobre García Berlanga y Beatriz Guido,y se presenta el próximo domingo en el Teatro San Martín con la décimo de Fernanda Mistral (“Los venerables todos”), Graciela Borges (“Circe”), Dora Baret (“Intimidad de los parques”) y Marcela López Rey (“Castigo al traidor”). Las musas de la Generación del 60,según se anuncia.
En el mismo teatro,más exactamente en el recibidor de la sala Casacuberta,tienen emplazamiento desde este jueves sucesivas mesas sobre cine iberoamericano,inteligencia sintético,montaje,cine de animación,la obra del castellano Pere Portabella,los medios para difundir películas independientes (eufemismo por pobres y desamparadas) y la obra de la cordobesa Liliana Paolinelli,de quien se ha programado una serie de interesantes y lejanos trabajos.Además,el viernes,el extensión de un “archivo Bafici”, que a esta pico ya era imprescindible.
Fuera de eso,y de todas las películas que se anuncian,y que seguramente algunas serán buenas,hay poco muy interesante que se mueve por otros carriles: los programas de aliento a la producción.
Así,los días 23 y 24,en el ámbito del BAFICI,tendrán emplazamiento las jornadas presenciales del Encuentro Federal de Industria en Foco, creación conjunta de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (Caic), los ministerios de Cultura y Desarrollo Económico de la Ciudad,y el Fondo Netflix.La intención es “potenciar el ecosistema argentino,fomentar la coproducción y dar herramientas a los talentos locales para escalar sus contenidos”.
Así,tras acoger 282 postulaciones,Industria en Foco seleccionó 30 profesionales y pequeñas productoras,desde Orán hasta Ushuaia,considerando “trayectoria profesional,capacidad de articulación,anclaje territorial y potencial de internacionalización”. Esos 30 elegidos son los que participarán en las jornadas.Ya se han hecho dos ediciones de Industria en Foco,y siempre sale poco.
Aparte,todos los días del festival funciona un Dominio Profesional en la sala Coronado,para el huido disputa de productores,distribuidores,programadores y soñadores.Cosas que el notorio no sabe pero cuyos frutos a veces termina disfrutando. Pequeña observación: en todo esto el INCAA no figura.




