Con 16 años, Thiago Passeri se consolida como la gran promesa del surf nacional

Los dos salen del agua, luego de correr una final épica, y sonríen, como si se hubiesen estado divirtiendo, y no compitiendo por ser el ganador de la primera fecha del circuito Open argentino. De la costa llegan el padre y el tío de Thiago Passeri, para levantarlo en andas, en el clásico festejo del surf, pero en realidad es Nazareno Pereyra, el derrotado en la final, quien se ofrece a agarrar una de las piernas de su rival y levantarlo en una genuina actitud. Una imagen que resume la deportividad y, sobre todo, un momento. El del hijo de Martín Passeri, ya mucho más que la joya del surf nacional. A esta altura, es el hombre. El que arrasa acá y en el exterior. Con apenas 16 años es la referencia y la esperanza, el que sorprende e impacta, el que ilusiona con tener por primera vez uno de los nuestros en la máxima división mundial, el famoso Championship Tour (lo disputan sólo 34 surfistas). Nada más y nada menos.
Ya el primer día del RVCA Open Pro, disputado en la playa que está justo delante de la unidad 5 de los famosos hoteles de Chapadmalal, Passeri había dado un show, con una serie que le permitió sumar 19 de los 20 puntos posibles. “El heat soñado”, admitió el chico que metió un aéreo altísimo y luego otro con rotación completa, aprovechando unas rampas hermosas de casi 2 metros que se generaron en un día de oleaje épico.
Nada cambió en el segundo día. Nada ni nadie pudieron frenar a Thiago, quien estos dos últimos años creció físicamente, mejoró su surfing a pasos agigantados y siguió avanzando en la madurez y personalidad que parece heredar de su padre Martín, el más ganador de la historia del circuito nacional con seis títulos. En la definición, la nueva estrella del Team Quiksilver venció a la otra joya del mejor equipo nacional del momento, Naza Pereyra. Y el de Miramar, lejos de frustrarse, terminó rendido a los pies del ganador. “Thiago la está rompiendo. Fue una gran final, alto día, que va a quedar grabado en la memoria de todos”, dijo, lejos de buscar excusas o ponerse mal por la derrota.
Thiago se había anotado en esta primera parada del torneo argentino desde Hawaii, donde fue a hacer su primera gran experiencia en la meca del surf mundial. Aún extasiado, se inscribió antes de salir para Perú, donde lo esperaba el Surf Fest Pro League en una nueva fecha del tour latinoamericano (el ALAS Global Tour). Allí fue y ganó, de forma brillante, tanto en la categoría Sub 18 como en Open, superando a surfistas de mayor experiencia y rodaje.
Al otro día, se subió al avión para regresar al país y luego a un bus para llegar a su Mar del Plata natal. Sin descanso, al otro día se levantó a las 6 de la mañana para ir al gym y luego se metió al agua para llegar a esos 19 puntos (sobre 20), que significaron una de las sumatorias más altas en la historia del circuito nacional. Un reflejo de su confianza y alto nivel que hacen que hoy parezca más sencillo que el resto compita por el segundo escalón del podio.
Thiago parece poderlo todo. En el medio de su dominio en el agua, gracias a su energía y pasión por los deportes, el pibe jugó al tejo en la playa -con su padre, el tío y un amigo- y también se hizo un rato para jugar al fútbol (ver fotos), mostrando por qué integró las inferiores de Aldosivi hasta que se inclinó definitivamente por el surf.
Hasta su derrotado lo sacó en andas. Con 16 años despierta admiración.
Su brillante perfomance eclipsó lo que pasó en la otra rama. En las chicas la ganadora fue Katy Wirsch, quien viene subiendo su nivel y ganando. El año pasado lo cerró con un triunfo, en el Quiksilver Pro, y ahora abrió el calendario con otro, superando en la final a
Catalina Merceré, para cerrar de manera brillante un RVCA Pro que tuvo de todo, incluyendo unas pizzas caseras para cerrar el evento.
Así arrancaron las cosas en este nuevo ciclo de competencias que consagrará a dos campeones argentinos, la mayor aspiración para los atletas durante este año, que será representar al país en los Juegos Panamericanos y el Mundial de la ISA, las llaves que pueden abrir la puerta nada menos que de los próximos Juegos Olímpicos.





