Alejandro Dichiara: "Axel Kicillof es hoy nuestro principal candidato"

El presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aireas, Alejandro Dichiara, destacó la unidad alcanzada en el PJ provincial, afirmó que el gobernador Axel Kicillof es el «principal candidato» presidencial del espacio, destacó la necesidad de que el mandatario provincial comience a tejer alianzas con sus pares del resto del país para consolidar un proyecto presidencial hacia 2027 y planteó que el justicialismo «necesita volver a enamorar al electorado» con un modelo basado en producción y empleo.
La definición no es menor: Dichiara es un dirigente identificado con el kirchnerismo dentro de Unión por la Patria y su respaldo explícito al gobernador se da en un contexto de reacomodamientos internos, tras meses de tensiones entre el kicillofismo y sectores alineados con Cristina y Máximo Kirchner. Si bien el PJ bonaerense logró sellar una lista de unidad, el equilibrio entre las distintas tribus del oficialismo aún es delicado.
Su propia designación al frente de la Cámara baja fue producto de esa ingeniería política. La presidencia se destrabó luego de una negociación intensa dentro de Unión por la Patria. Finalmente, se impuso el acuerdo promovido por La Cámpora y el Frente Renovador por sobre la propuesta inicial del Poder Ejecutivo -que impulsaba a Mariano Cascallares– y quedó confirmada la asunción del legislador de la Sexta sección y exintendente de Monte Hermoso.
De este modo, Dichiara retomó la conducción del cuerpo en línea con el mecanismo de alternancia que el oficialismo provincial definió en 2023: la presidencia se rota año a año con Alexis Guerrera, del Frente Renovador.
En diálogo con Ámbito, el dirigente del sur bonaerense pidió protagonismo provincial en la futura discusión por la gobernación -reclamando que el sucesor de Kicillof surja del riñón de los intendentes- y no esquivó los debates de fondo: se pronunció sobre la reforma constitucional, las PASO y la Boleta Única, al tiempo que cuestionó con dureza la reforma laboral y el modelo económico de Javier Milei. A continuación, la entrevista completa.
Alejandro Dichiara es un dirigente identificado con el kirchnerismo y respalda al gobernador Axel Kicillof.
Peronismo, unidad y candidaturas
Periodista: ¿Cómo describe la situación del peronismo?
Alejandro Dichiara: Principalmente, tenemos que hacer un mea culpa de los errores cometidos, asimilarlos y tratar de mejorarlos. No nos tiene que dar vergüenza decir que somos peronistas. Parece que nos han puesto contra un arco y nos han apretado, y todo lo malo del gobierno anterior termina empañando todo lo bueno que hizo el peronismo. Tenemos que sacar a la luz todas las cosas buenas que hizo el peronismo. Cada vez que la Argentina necesitó ponerse de pie después de un mal gobierno liberal, tuvo que venir el peronismo a hacerlo, y me parece que eso va a volver a suceder. Hoy tenemos que amalgamar ese proyecto en nombres y en un modelo que vuelva a enamorar a la sociedad en base a los pilares del peronismo: producción y trabajo. Me parece que el gobernador hoy es nuestro principal candidato y nuestra principal bandera desde el punto de vista electoral y de los Ejecutivos. Tenemos a nuestra líder, que sigue muy presente, que es Cristina, y logramos una unidad en el Partido Justicialista. Los distintos espacios -Movimiento Derecho al Futuro, Frente Renovador, el kirchnerismo, la FAM de los intendentes- entendimos que cuando el peronismo fue unido ganó y cuando fue dividido perdió. Más que nunca nos necesitan juntos para defender los derechos que se están perdiendo. Estamos en un punto de inflexión y empezando un proyecto que decante en 2027 para volver a ser gobierno. Se necesita un peronismo fuerte para contrarrestar a estas políticas neoliberales que va en contra del pueblo y lo que menos tienen
P.: ¿El peronismo está leyendo bien la agenda actual?
A.D.: Creo que no, tenemos que aggiornarnos. Una reforma educativa y una reforma laboral son necesarias; los tiempos ameritan abordarlas porque nos estamos quedando atrás. Pero hay que hacerlo con gradualidad y sensibilidad, no como lo hace el Gobierno sino con mirada peronista, entendiendo que este es un país federal y que necesitamos un país para todos y no para unos pocos. Para llevar adelante esas reformas tenemos que volver a ser creíbles. Hoy la sociedad está enojada con la política, hay un descreimiento muy grande. Tenemos que recuperar la confianza y generar empatía. Este es un año clave para recorrer y estar cerca de la gente, no para pensar en grandes nombres. Hoy hay clase media en el interior bonaerense que no puede pagar el gas o la luz. Una boleta puede llegar a 250 o 300 mil pesos. Los servicios representan un porcentaje del ingreso que nunca antes tuvieron. Te dicen que no hay inflación, pero hay una recesión muy grande y los sueldos no crecen al ritmo de los precios. La plata no alcanza. Va a ser un año muy complejo y el peronismo tiene la obligación de militar, acompañar y reconstruir ese vínculo que hoy está resentido.
P.: ¿Qué expresa la lista de unidad del PJ bonaerense?
A.D.: Expresa que se dejaron de lado egoísmos personales para lograr la unidad. Se le dio la derecha al gobernador para que el partido acompañe su proyecto político en toda su dimensión. Ahora hay que caminar y demostrar que realmente sirve. También se logró amalgamar juventud y jerarquía con la presencia de intendentes como Mariel Fernández o Federico Otermín como vicepresidente. Es una linda lista, con consejeros de trayectoria que pasamos por distintos cargos y que vamos a estar a la altura de un partido que necesita modernizarse y demostrar que es alternativa para mejorar la Argentina y la provincia.
Alejandro Dichiara recibió a Ámbito en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires.
P.: ¿Es momento de hablar de candidaturas?
A.D.: Primero, hay que traer a todo el mundo adentro del partido. Todo lo que se fue tiene que volver. El gobernador tiene que recorrer el país y vincularse con otros gobernadores para armar un proyecto presidencial. Y en la provincia, quienes quieran encarar un proyecto para la gobernación tienen que empezar a caminar y mostrar propuestas. El año que viene veremos quiénes tienen los números suficientes para representar mejor al electorado.
P.: ¿A quién ve como candidato a gobernador?
A.D.: Me gustaría recuperar protagonismo bonaerense. Los últimos gobernadores no surgieron del riñón del PJ provincial. Sueño con que el próximo gobernador sea un dirigente o una dirigente de la provincia y, en lo posible, un intendente. Hay nombres como Gabriel Katopodis, Federico Otermín, Federico Achával, Mayra Mendoza, Mariel Fernández. Tienen gestión para mostrar y pueden trasladar esa experiencia a la provincia. Y sueño con un gobernador rodeado de ministros que también hayan sido intendentes, porque quien ya condujo tiene experiencia ejecutiva y convicciones.
P.: ¿Le gustaría ser candidato?
A.D.: Estoy para donde el movimiento me requiera. Vengo de un distrito de 10 mil habitantes y recorrí todos los escalones: fui funcionario municipal, provincial, concejal, intendente, senador, diputado, ahora presidente la Cámara. Con un buen equipo y convicciones no le tengo miedo a ninguna responsabilidad.
Reforma laboral, Javier Milei y clima político
P.: ¿Qué análisis hace de la media sanción de la reforma laboral?
A.D.: Se pierden derechos que costó muchísimo conquistar y en los que el peronismo tuvo mucho que ver: vacaciones, indemnizaciones, licencias. Me sorprende que algunos gobernadores peronistas hayan permitido que esto avance a través de sus legisladores.
P: ¿Tiene que ver con esto del látigo y la chequera?
AD: Evidentemente debe haber cosas de ese tipo, porque si no, no se explica cómo votar algo en contra de las personas a las que hemos defendido desde nuestro partido. Totalmente.
P.: ¿Qué lectura hace de la gestión de Milei?
A.D.: Mucha gente lo votó descontenta con la política después del fracaso de Macri y de Alberto. Algunos todavía quieren creerle y otros no quieren admitir que se equivocaron. Pero este modelo ya fracasó en la Argentina: dólar bajo, apertura de importaciones, recesión, cierre de pymes, pérdida de trabajo. Va a ser un año muy difícil para el Gobierno y ahí el peronismo tiene que construir una alternativa que vuelva a ser creíble y genere esperanza en la gente para volver a ser gobierno.
P.: ¿Y dejar de pelearse?
A.D.: Es fundamental. Tenemos que estar todos unidos, dejar egoísmos personales y entender que llegando uno llegamos todos. Cuando el peronismo se pelea, pierde la gente. Sobre todo, el que menos tiene.
«Mucha gente lo votó descontenta con la política después del fracaso de Macri y de Alberto», reflexiona Alejandro Dichiara sobre Javier Milei.
Legislatura, reelecciones y sistema electoral
P.: ¿Con qué Cámara se encuentra?
A.D.: Con una Cámara distinta, con crecimiento de La Libertad Avanza, pero también del oficialismo. Estamos a seis votos de la mayoría. Hay margen para el diálogo y el consenso. Siempre fui una persona de diálogo, incluso cuando me tocó ser oposición.
P.: ¿Puede dialogar con los libertarios?
A.D.: Sí. Una cosa es lo que se dice en el recinto y otra lo que se habla en privado. Podemos tener posturas antagónicas y aun así mantener diálogo. Tengo buena relación con Agustín Romo desde antes de que sea presidente de bloque y estoy aprendiendo a conocernos con Juanes Osaba, que es el vicepresidente que representa a la Libertad Avanza dentro de las autoridades de la Cámara. Tenemos buen diálogo. Obviamente que eso no significa que después vayan a votar ningún proyecto que nosotros llevemos adelante y nosotros estemos de acuerdo con sus proyectos, estoy en las antípodas de su pensamiento, pero sí podemos tener diálogo. En la política no es todo blanco o negro. Tenemos que tratar de de buscar lo que la sociedad nos pide también que es empezar a llevarnos un poco mejor y tratar de encontrar soluciones que hoy las necesitan.
P.: ¿Qué opina de la posibilidad de reinstalar las reelecciones indefinidas?
A.D.: Puedo opinar desde mi rol institucional en la Legislatura, pero también desde la experiencia concreta de haber sido intendente. Cuando fui senador y se debatió esta ley dentro del bloque, yo me opuse a que se restringiera la posibilidad de que un intendente pudiera presentarse nuevamente. Siempre entendí que al intendente no lo designa un decreto: lo elige el voto popular. Y si es el pueblo el que lo elige, también tiene que ser el pueblo el que decida cuándo termina su ciclo. Hay dirigentes que llegan al municipio, que disfrutan la tarea de gobernar su ciudad y que lo hacen muy bien. Y ejemplos sobran. Gestiones como las de Julio Alak en La Plata o Mario Secco en Ensenada son avaladas elección tras elección por la gente. Entonces, si una comunidad está conforme y acompaña, no me parece que una ley deba poner un punto final automático a esa carrera política.
El límite debería ser el voto, no una prohibición legal. La historia muestra que incluso los llamados “barones del conurbano” han perdido elecciones cuando la sociedad así lo decidió. Pasó con Hugo Curto en Tres de Febrero, pasó con Manuel Quindimil en Lanús. Es decir, el propio sistema democrático tiene sus mecanismos de recambio. Por eso no me gusta la idea de proscribir a nadie: todos deberían tener la libertad de presentarse como candidatos si así lo desean, y que sea la ciudadanía la que resuelva. Ahora bien, dicho esto, también hablo desde mi experiencia personal. Haber sido intendente me enseñó que ocho años es un plazo razonable. Un solo mandato muchas veces no alcanza para consolidar proyectos de largo plazo, pero después de dos períodos empieza a aparecer un desgaste natural, tanto del dirigente hacia la sociedad como de la sociedad hacia el dirigente. En lo personal, creo que ocho años están bien y que, a partir de ahí, es sano empezar a construir una sucesión lógica que garantice continuidad sin que el proyecto dependa exclusivamente de un apellido o de un “ismo”.
La reelección indefinida para los intendentes será uno de los temas candentes en la Legislatura bonaerense.
P.: ¿Y cómo ve de que sea cada Concejo Deliberante el que decida sobre las reelecciones, como proponen algunos?
A.D.: Es una posibilidad. Algunos sostienen que sería más federal y que cada municipio debería definirlo; otros dicen que sería una manera de “tirar la pelota afuera” y que la responsabilidad debe asumirla la Legislatura. En lo personal, creo que tendría que resolverse con una ley provincial, tanto para legisladores como para intendentes. Me parece que es un debate que debemos dar nosotros y hacernos cargo de esa decisión. No descarto, sin embargo, que pueda avanzarse en un esquema donde lo municipal se defina a través de las leyes orgánicas y que eventualmente se trate por separado la situación de los legisladores, habilitando su continuidad más allá de los ocho años. Son alternativas que están sobre la mesa. De cualquier manera, es uno de los grandes temas que vamos a discutir este año en la Legislatura, junto con la boleta única. Es un año no electoral y justamente por eso es el momento adecuado para dar debates de fondo, sin la presión inmediata de una campaña, y poder discutir estas cuestiones con mayor profundidad y responsabilidad.
P.: ¿Boleta Única?
A.D.: No estoy de acuerdo. Menos con el planteo en torno al tema del menor costo. Creo que es una estrategia política para arrastrar la boleta nacional y favorecer a La Libertad Avanza. De todos modos, hay diferentes tipo de proyectos, tenemos legisladores y legisladoras que son idóneos en cada uno de los temas como para poder tratarlo. Confío mucho en la representatividad que tienen estas comisiones y en los que las integran y, a partir de ahí, veremos con el paso de las comisiones si se termina llevando a alguno de los proyectos al recinto como para poder tratarlo.
P: ¿Qué opina de las PASO? ¿El peronismo está en condiciones de competir en una interna ordenada?
A.D.: Las PASO son totalmente necesarias y eso quedó claramente demostrado. Durante mucho tiempo hubo quienes sostenían que la primaria abierta, simultánea y obligatoria era un gasto innecesario, pero la última elección dejó en evidencia que es una herramienta fundamental para ordenar la competencia y legitimar las candidaturas. Es muy difícil construir consensos si la definición queda sujeta únicamente a la voluntad de una persona o de un grupo reducido de dirigentes. No somos quiénes los referentes de cada espacio para decidir a dedo quiénes deben integrar una lista en un distrito determinado. Me parece mucho más saludable que exista la posibilidad de una compulsión electoral, que sea la ciudadanía la que ordene y que la legitimidad surja de las urnas. El peronismo, además, nunca le escapó a las internas. Históricamente fueron duras, incluso “sangrientas” en términos políticos, pero también de ahí nació aquella frase de que no nos estamos peleando, sino que nos estamos reproduciendo. Es parte de nuestra identidad como movimiento amplio y diverso. Ahora bien, esa competencia tiene que estar acompañada de una regla clara: el que gana gobierna y el que pierde acompaña. Eso no puede quedar en un eslogan, tiene que transformarse en una práctica real y sostenida. Si logramos internalizar esa lógica, las PASO no debilitan al peronismo, lo fortalecen, porque ordenan, legitiman y canalizan las diferencias dentro de un marco democrático.
Para Alejandro Dichiara, las PASO son «totalmente necesarias».
P.: ¿Y qué opina del desdoblamiento? ¿Terminó beneficiando realmente al peronismo o solo a los intendentes?
A.D.: Depende del cristal con que se lo mire. Hay quienes sostienen que, si no se hubiese desdoblado, igualmente hubiéramos ganado, e incluso con mayor margen en algunos tramos de la boleta. Otros plantean que el desdoblamiento fue clave para que muchos intendentes conservaran sus distritos y sus concejos deliberantes, algo que quizás no habría ocurrido en una elección unificada. Lo cierto es que no tenemos forma de medir con exactitud qué hubiera pasado en el escenario alternativo. Lo que sí podemos medir es el resultado concreto: el desdoblamiento terminó siendo un éxito. Nos permitió ganar la provincia, sostener y ampliar triunfos en numerosos municipios y, sobre todo, establecer una mayor autonomía entre la discusión provincial y la nacional. Separar ambas elecciones ayudó a que la ciudadanía pudiera evaluar con mayor claridad la gestión provincial y la realidad de cada distrito, sin que quedara totalmente absorbida por el clima político nacional. Esa experiencia, a mi entender, vino para quedarse. Va a ser muy difícil volver atrás, porque demostró que puede ser una herramienta válida para defender la identidad y el proyecto político de la provincia de Buenos Aires en un contexto nacional muchas veces adverso.
P.: ¿Hay margen para una reforma constitucional en la provincia, como plantea LLA?
A.D.: No hay que tenerle miedo. La Constitución tiene muchos años y hay que aggiornarla, con consenso y sin abrir una caja de Pandora. Si es para mejorar la calidad de vida de los bonaerenses, el peronismo tiene que ser punta de lanza.





