Desconectar para conectar: una experiencia invitó a soltar el celular para disfrutar del presente

Dejar el celular por quince minutos y simplemente disfrutar del momento y de una cerveza helada. Esa fue la consigna que sorprendió a quienes se cruzaron con una máquina expendedora poco habitual en Mar del Plata. La propuesta: soltar la pantalla y recibir una cerveza para vivir la experiencia sin interrupciones digitales.
La escena se fue armando de a poco. Al principio, la duda. Luego, personas compartiendo un momento sin mirar el teléfono, charlas espontáneas, silencios cómodos y miradas más relajadas. Algo simple, pero cada vez menos frecuente. La experiencia invitó a poner en pausa la hiperconexión para volver a lo real.
Con el correr de los minutos, quienes se animaban empezaban a hablar entre ellos o simplemente a contemplar el mar. Las miradas se aflojaban y los tragos se hacían más largos. Algunos regresaban a buscar su celular apenas se cumplía el tiempo propuesto; otros se quedaban más de la cuenta, extendiendo la experiencia media hora o más.
«Empecé sintiendo que me faltaba algo, tocándome el bolsillo, pero al rato bajó la ansiedad y cuando se terminó el tiempo tuve ganas de que fuera mucho más», contó Edith, de Lanús, que estaba de paseo en la ciudad durante el fin de semana.
Andes propuso dejar el celular, para desconectarse un rato, a cambio de una cerveza.
La propuesta no surgió de manera aislada. Distintos estudios vienen advirtiendo sobre el impacto de la hiperconectividad en la vida cotidiana. Según una investigación del Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Ciencias Sociales (LINCS) de la Universidad de Flores, más del 60% de los argentinos presenta algún nivel de dependencia al celular, mientras que un 25% se ubica en niveles altos. El uso intensivo del teléfono se asocia, además, a un menor disfrute de las experiencias presenciales.
Al mismo tiempo, la evidencia muestra que los encuentros cara a cara generan mayores niveles de bienestar emocional. Diversos estudios señalan que la felicidad en interacciones presenciales puede aumentar entre un 20% y un 40% en comparación con los intercambios digitales. Un dato que vuelve a resaltar esos pequeños rituales cotidianos —como compartir una cerveza— cuando se viven con atención plena.
Estas conclusiones dialogan con investigaciones de la Universidad de Buenos Aires y observatorios de juventud, que analizan cómo la hiperconectividad impacta en la construcción de identidad y en la capacidad de habitar el aquí y ahora. Cuando la atención se fragmenta, las emociones también lo hacen.
En ese marco, Andes Origen impulsó esta activación como una invitación a comprobar, en primera persona, el placer de conectar con el mundo real. «Andes Origen nació con una idea muy clara: crear una cerveza pensada para esos momentos que parecen simples, pero que valen mucho. Un gustito. Una buena charla, una cerveza helada, un lindo lugar. Y creemos que ese momento se pierde cuando estamos más atentos al celular que a lo que está pasando alrededor», explicó Soledad Azarloza, Directora de Marcas Premium de Andes Origen.
«Con esta acción quisimos volver a eso: a usar la cerveza como facilitadora del encuentro, a estar presentes de verdad y a disfrutar al 100% una experiencia cotidiana que hoy no siempre sucede», agregó.

Juan Manuel López Alcalá, gerente de Andes Origen.
La experiencia tuvo incluso un condimento inesperado. Hacia la tarde, Nahuel Pennisi ofrecía un show a pocos metros de la máquina expendedora. Varios participantes se acercaron a escucharlo, cerveza en mano, sin filmar ni sacar fotos, prolongando ese paréntesis sin pantallas.
«Hace mucho tiempo que no disfrutaba algo sin estar con el celu en la mano. No me acuerdo cuándo fue la última vez, y eso está mal. Gracias por recordarme que no todo lo bueno tiene que pasar por ahí», resumió Leo, que visitaba Mar del Plata desde Tucumán.
La experiencia y la evidencia científica convergen en un mismo mensaje: cuando soltamos el celular, algo se reordena. La atención vuelve al cuerpo, a la charla y al disfrute compartido. En ese camino, Andes Origen se suma a la conversación como habilitador de momentos auténticos, reafirmando el valor de la desconexión consciente en un mundo cada vez más conectado.
Esta activación marca el inicio de una serie de acciones con las que la marca continuará invitando a volver al encuentro real, poniendo en el centro el disfrute compartido y el gustito de lo auténtico.





