La estrella de «Homeland», Claire Danes, vuelve a impactar con su actuación en «La bestia en mí»

¿Por qué Claire Danes nos cautiva con esos labios temblorosos cada vez que teme el horror o llora angustiada y nos desarma como espectadores? Su actuación cada vez más sólida vuelve a ser un derroche de talento y deleita al televidente en «La bestia en mí», de Netflix, como una escritora ganadora de un Pulitzer cuya vida da un giro desde la muerte de su hijo en un accidente de tránsito. A partir de ahí se transforma en esa mujer hosca, frontal, visceral que lucha contra sus demonios, como vimos en las 8 temporadas de “Homeland”, y si allí componía a una espía que daba la vuelta al mundo para cumplir misiones poniendo siempre por encima sus sentimientos nobles, aquí toma la posta y no deja de investigar, husmear, tenaz, con el afán de conocer la verdad y buscar justicia primero por su hijo, luego por el asesino de su hijo, y finalmente por la legión de muertes sangrientas que se multiplican a su alrededor en este apasionante thriller.
Su partenaire, Matthew Rhys como Martin Jarvis no se queda atrás en su composición de un magnate inmobiliario con no menos demonios para combatir y ser descubiertos por el público, gracias a lo que el duelo actoral resulta insuperable en cada capítulo. El in crescendo dramático se completa con una estructura que sorprende cuando en el capítulo 7 hay un viaje al pasado para desentrañar una historia que ofrece infinitos laberintos y vericuetos hasta que todo termina cerrando en el desenlace.
Jodie Foster figura entre las productoras de La bestia en mí. La historia, creada por Conan O’Brien, arranca como esos relatos sobre vecinos inquietantes —inevitable evocación de los personajes de Raymond Carver—, donde la desconfianza y los delirios de grandeza marcan el comienzo de una relación tensa. Esa dinámica cambia cuando él acepta que se narre su propia vida. Es el principal sospechoso del asesinato de su esposa, cuyo cuerpo jamás apareció; por esa razón nunca fue condenado y sigue moviéndose con la impunidad de quienes ostentan poder.
Su perfil de hombre ambicioso que forma parte de una familia poderosa que arremete con el afán de lograr sus fines espurios tiene al gran Jonathan Banks (“Breaking Bad, Better Call Saul) como al pater familias Martin Jarvis quien siempre apaña a regañadientes a su hijo Martin.
Hacia el final no aparecen respuestas conclusivas sino una suerte de espejo que busca acercar al espectador a su lado más oscuro. No se construyen certezas sino que se abren interrogantes dolorosos, a tono con el sufrimiento que enfrentan la mayoría de los personajes de la serie.





