viernes, 12 de julio de 2024
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Sturzenegger y Caputo, enemigos íntimos sentados a la misma mesa 

 

«Qué lujo me estoy dando», celebró el presidente Javier Milei esta tarde al tomarle juramento al flamante Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que llega a la función pública por tercera vez y con dos fracasos a cuestas, el último en la gestión de Mauricio Macri como presidente del Banco Central, cuando «abollado y sin credibilidad, tuvo que renunciar», escribió el titular del PRO en en su libro Primer Tiempo. Esas abolladuras habían sido provocadas por, entre otros ex compañeros de gestión, el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, con quien mantiene, desde entonces, un recelo por su último fracaso en la gestión pública. 

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«Qué lujo me estoy dando», celebró el presidente Javier Milei esta tarde al tomarle juramento al flamante Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que llega a la función pública por tercera vez y con dos fracasos a cuestas, el último en la gestión de Mauricio Macri como presidente del Banco Central, cuando «abollado y sin credibilidad, tuvo que renunciar», escribió el titular del PRO en en su libro Primer Tiempo. Esas abolladuras habían sido provocadas por, entre otros ex compañeros de gestión, el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, con quien mantiene, desde entonces, un recelo por su último fracaso en la gestión pública. 

Milei demostró su deseo de contar con Sturzenegger desde el primer momento. Tras sorprender en las PASO, escribió en las redes que esperaba con  «los brazos abiertos» un trabajo que el economista había hecho para el equipo de la candidatura presidencial de Patricia Bullrich sobre «desregulación de la economía», en el que proponía eliminar hasta 500 regulaciones. En diciembre, lo mostró en cadena nacional a su lado, sin ocupar ningún ministerio, y quedó claro que era el autor del DNU 70/2023. 

Sin embargo, «el lujo» que Milei esperaba se hizo esperar y su entorno lo demoró porque el temor latente son los alcances de la función que cumple Sturzenegger y cómo podrían chocar con las decisiones de política económica que toma el ministro Caputo. Cuando aceptó asumir como ministro, Toto pidió tener el control no solo del organigrama del Palacio de Hacienda si no también del Banco Central, donde puso a su socio Santiago Bausili. 

La llegada de Sturzenegger ocurre en un momento difícil para la gestión de Caputo, tras el anuncio de la «fase dos» hecho el viernes pasado, que no tuvo buena llegada entre los baqueros ni el mundo financiero, lo que se tradujo en una suba del dólar blue a inicios de semana. Mientras que el FMI exige eliminar el “cepo” y modificar la política cambiaria. 

El anuncio de la transferencia de los pasivos remunerados del Banco Central al Tesoro avisora más ajuste en las cuentas públicas y el flamante ministro Sturzenegger llega para continuar reduciendo el Estado a su mínima expresión, como desea Milei en su faceta de «topo». Lo que resta saber es cuánto podrán intervenir las decisiones del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado en esa tarea y sin generará nuevos choques entre el nuevo ministro y Caputo. 

Milei calificó en algún momento a Caputo como un «mesadinerista», mientras que con Sturzenegger comparte el desprecio por el Estado. «Toto» calificó en otro oportunidad al nuevo ministro como «un suicida» por no medir consecuencias al buscar sus objetivos. El Gobierno, conducido por Milei, quedará entre esos dos fuegos. 

En diciembre de 2017, Sturzenegger era el titular del Banco Central y defendía a rajatabla su plan de metas de inflación y política monetaria, con tasas de interés altas. “La independencia del BCRA es un elemento central para una macroeconomía estable. El riesgo más grande que tenemos es la complacencia. Un 1 por ciento mensual no le sirve a la Argentina. Tenemos que tener la inflación de un país normal”, marcaba como posición. 

Sin embargo, a horas de fin de año, en una conferencia en Casa Rosada, encabezada por el entonces jefe de Gabinete, Marcos Peña; y los entonces ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; y de Finanzas, Luis Caputo; el plan de Sturzenegger fue desacreditado con una suba del 50 por ciento de las metas de inflación. «No vamos a cambiar la meta, porque cambiar una meta es no tener meta», era el plan que se había descartado, y Caputo estaba entre los responsables. El nuevo plan tampoco funcionó y la inflación continúo en ascenso. 

En junio de 2018, Sturzenegger renunció con palabras críticas hacia quienes lo habían desautorizado: «En los últimos meses diversos factores fueron deteriorando mi credibilidad como Presidente del Banco Central, atributo clave para llevar adelante la coordinación de expectativas tan importante en la tarea que se me había encomendado; motivo que hoy me impulsa a presentarle mi renuncia, indeclinable».

Ahora se volverá a encontrar integrando un Gabinete con Caputo y con más respaldo que el que entonces le ofreció Macri. 

Fuente: Pagina12

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