sábado, 20 de julio de 2024
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Sergio Massa se mueve en silencio y manda mensajes para todos lados

 

El exministro de Economía, Sergio Massa, sigue cultivando el bajo perfil que adoptó después de la derrota en las elecciones presidenciales en noviembre del año pasado. Pero más allá de eso, está activo en sus oficinas de la calle Libertador. Por más que no hace declaraciones públicas y está abocado a su trabajo en el sector privado, presta atención a los pasos que dan Javier Milei y su ministro de Hacienda, Luis Caputo. Por otro lado, también analiza el tablero hacia el interior del peronismo y conversa con todos los actores del espacio. En agosto presentará su libro, en el que cuenta muchas anécdotas sobre su paso por el quinto piso del palacio de Hacienda, e intenta dar un mensaje de unidad. Algunos de sus interlocutores lo escucharon decir: «Creo que el peronismo el año que viene va a ganar. Lo único que tiene que hacer es no pelearse».

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El exministro de Economía, Sergio Massa, sigue cultivando el bajo perfil que adoptó después de la derrota en las elecciones presidenciales en noviembre del año pasado. Pero más allá de eso, está activo en sus oficinas de la calle Libertador. Por más que no hace declaraciones públicas y está abocado a su trabajo en el sector privado, presta atención a los pasos que dan Javier Milei y su ministro de Hacienda, Luis Caputo. Por otro lado, también analiza el tablero hacia el interior del peronismo y conversa con todos los actores del espacio. En agosto presentará su libro, en el que cuenta muchas anécdotas sobre su paso por el quinto piso del palacio de Hacienda, e intenta dar un mensaje de unidad. Algunos de sus interlocutores lo escucharon decir: «Creo que el peronismo el año que viene va a ganar. Lo único que tiene que hacer es no pelearse».

En línea con lo que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo durante la entrevista que dio el fin de semana, Massa opina que el gran problema que tiene el gobierno de Milei es la falta de dólares. Caputo, «el mejor ministro de Economía de la historia de la Argentina», según Milei, habría llegado a ocupar ese puesto durante la gestión libertaria bajo la promesa de que traería al país los dólares que hacen falta. Sin embargo, eso no viene ocurriendo y desde el peronismo repiten que «la frazada es corta porque la Argentina gasta más dólares de los que produce». «El ministro no consigue los 10 mil millones de dólares que supuestamente traería del FMI, de Black Rock, de Elon Musk, o del campo», reflexionan cerca del tigrense y por eso, dicen, ahora el oficialismo evalúa distintas formas de conseguirlos.

El problema, según opinan desde esa terminal opositora, es que el país quedó sobreexpuesto frente al FMI luego del préstamo más grande de la historia que le dio a Mauricio Macri en 2018, y no estaría proclive a desembolsar más. El segundo, enumeran, es que el campo no liquida su cosecha. Los sectores agroexportadores tienen guardado en silo bolsas 10700 millones de dólares. En las oficinas de Libertador puntualizan que eso ocurre porque «la tasa está baja en pesos», y porque «para los productores es más barato tomar un crédito fijo a 36 meses en pesos que liquidar». En esa línea, adelantan que el año que viene podría haber niña –un fenómeno climático que perjudica a los cultivos– y dicen que sus productos van a valer mucho más. 

En ese escenario, el gobierno busca otras opciones para conseguir dólares. Pero cerca del exministro ironizan sobre los intentos: «todos esos botones de emergencia ya los tocamos». Cuando en las oficinas de Libertador se enteraron que la idea de Caputo era apuntar a un salvataje del Banco de Pagos Internacionales de Basilea o del Banco de Inversión Europeo (BIE), tal como hicieron Caputo y Macri en 2017, lo descartaron. En primer lugar porque el monto que necesitan hoy es muchísimo mayor. En segundo, por la suba del riesgo país, y en tercero, porque el Banco de Basilea exige respaldo en oro y tendrían que sacar los lingotes de la Argentina con la imagen que eso generaría. «Hay que mudar el oro y es obvio que se va a filtrar algún video. No es lo más aconsejable si querés tranquilizar«, reflexionan. «Todos esos caminos ya los exploramos», dicen.

Otra salida que exploraron desde la gestión anterior fue la de pedir auxilio al mundo árabe. Lo consiguieron con el préstamo puente que lograron de Qatar, en agosto de 2023, por 580 millones de DEGs, equivalentes a 775 millones de dólares. La situación actual, sin embargo, analizan que es muy distinta por el número del riesgo país, por la tasa que deberían pagar y, además, porque la Argentina, bajo el gobierno de Milei rechazó el ingreso a los Brics, mientras que en esos países están yendo a la salida del dólar y apuestan por ese bloque.

Otro de las opciones que estaría barajando Milei es la de correr de la negociación con el FMI al director del Fondo para la región, Rodrigo Valdés. Cerca de Massa dicen que es una buena idea porque el funcionario chileno «es antiargentino», pero no lo ven viable porque recuerdan que ellos también lo intentaron y no tuvieron éxito. 

En el libro que está por publicar, Massa cuenta una anécdota que refleja sus supuestos enfrentamientos con el chileno. La titular del FMI, Kristalina Georgieva, cumplía años en medio de las negociaciones y, en una reunión, pidió disculpas porque ese acontecimiento la tendría varios días fuera de agenda. Sucede, dijo, que iba a volver a Bulgaria porque allí festejan por dos días y toman vino. Cuando Massa escuchó eso, inmediatamente prometió que le llevaría unas botellas y el chileno, que también formaba parte de la reunión, retrucó que no hacía falta, porque él le llevaría vino chileno. «Mirá que el chileno es más ácido y cae peor», disparó el argentino. 

En una reunión que el expresidente Alberto Fernández junto a Massa tuvieron con el presidente de EEUU, Joe Biden, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, el secretario de Estado, Antony Blinken y el consejero de Seguridad Nacional para América Latina, Juan González, deslizaron que tenían la intención de cambiar de interlocutor y dejar afuera a Valdés. Pero no solo no lo lograron, sino que después de ese pedido desde el FMI fortalecieron la figura del chileno. 

«Este mes faltan 5 mil millones de dólares. La única opción que tiene el gobierno es conseguir adelantos de DEGs, que el Fmi tendría que desembolsar a fin de año», analizan cerca de Massa y piensan que esa sería una solución posible para «maquillar julio». Sobre el anuncio que Caputo hizo el viernes pasado, consideran que «no hay solución amigable para lo que quieren hacer», y que «el contrato que proponen rompe la independencia del BCRA». 

«Esto no es una tormentita», resume el exministro de Economía a quienes lo escuchan. El público se compone de gobernadores, legisladores y también miembros de la CGT con los que almuerza cada 15 días. Sobre la ley Bases, opina que los legisladores terminaron votando a favor para «no darle más excusas a Milei», pero considera que muchos puntos van a terminar en la CSJN. Una de ellas, remarca, será la vinculada al RIGI y a la delegación de la competencia de los tribunales nacionales en favor del CIADI, dependiente del Banco Mundial. Otra, dice, es el regreso de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias, que judicializarán distintos sindicatos.

Mientras tanto el peronismo…

Para Massa el peronismo puede llegar a ser el ganador de las próximas elecciones, pero aún «tiene que armar su propia catedral». Más allá de eso, considera que hay que ver cómo se reconfigura el antiperonismo porque en la elección «solo habrá dos oponentes claros: Milei y el peronismo». También analiza que hay que ver cómo incide la reforma electoral, y opina que el intento del gobierno por eliminar las PASO es una estrategia para someter al PRO. En cuanto al peronismo, opina que en ese escenario el que arme por fuera «va a jugar para el gobierno».

El primero de julio ni él, ni nadie del FR, estuvo en el acto que el gobernador Axel Kicillof encabezó por el aniversario de la muerte de Perón. Sí participaron Máximo Kirchner y Eduardo de Pedro en representación de la Cámpora. La gobernación bonaerense tuvo, durante los últimos meses, una serie de rispideces con ese sector. «La pelea entre ellos ya bajó. La política no es un club de amigos, pero lo importante es no estar a los cascotazos», se lo escuchó decir a Massa. Él cree que hay que consolidar un electorado que rechace las políticas de gobierno y «terminar con el tironeo por la nada».

En marzo Massa y Kicillof se juntaron y el excandidato a presidente le habría dicho «que se estaba apurando», que tenía que administrar los tiempos, y le recomendó no pelearse con la Cámpora por cuestiones «que todavía están verdes». Lo felicitó por las fotos que se había sacado con gobernadores de otros sectores políticos como Ignacio Torres y Maximiliano Pullaro y lo escucharon reflexionar: «El peronismo está armando su propia catedral, pero el obispo se va a elegir recién entre el 25 y el 27».

Fuente: Pagina12

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