lunes, 22 de abril de 2024

De reconciliación y negacionismo

 

Javier Milei no dejó pasar la oportunidad de usar la conmemoración por el inicio de la guerra de 1982 para ratificar un discurso oficial en el que ocupa un lugar central la revisión negacionista del terrorismo de Estado. Sin mencionar el contexto de una dictadura genocida, sin ninguna alusión a la decisión de invadir Malvinas tomada por una junta militar, desacreditada y en retirada, el presidente que no oculta su admiración por Margaret Thatcher resucitó la consigna menemista de la “reconciliación con las fuerzas armadas”. El referente de H.I.J.O.S. Capital, Carlos Pisoni, aseguró que “no existe la dicotomía que plantea Milei. Lo que busca a partir de este discurso es llevar adelante de alguna manera su accionar de defensa de la última dictadura genocida. No solamente es negacionista sino que hace apología del delito al reivindicar ese accionar de las fuerzas armadas y de alguna manera al criticar a los organismos de derechos humanos”.

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Javier Milei no dejó pasar la oportunidad de usar la conmemoración por el inicio de la guerra de 1982 para ratificar un discurso oficial en el que ocupa un lugar central la revisión negacionista del terrorismo de Estado. Sin mencionar el contexto de una dictadura genocida, sin ninguna alusión a la decisión de invadir Malvinas tomada por una junta militar, desacreditada y en retirada, el presidente que no oculta su admiración por Margaret Thatcher resucitó la consigna menemista de la “reconciliación con las fuerzas armadas”. El referente de H.I.J.O.S. Capital, Carlos Pisoni, aseguró que “no existe la dicotomía que plantea Milei. Lo que busca a partir de este discurso es llevar adelante de alguna manera su accionar de defensa de la última dictadura genocida. No solamente es negacionista sino que hace apología del delito al reivindicar ese accionar de las fuerzas armadas y de alguna manera al criticar a los organismos de derechos humanos”.

En ese sentido, Pisoni afirmó a Página/12 que lo que busca el presidente «es instalar nuevamente una disputa inexistente, dado que hoy estamos en democracia y lo que exige el movimiento de derechos humanos es que quienes integraron las fuerzas armadas durante la dictadura cívico-militar nos digan la verdad sobre dónde están los cuerpos y dónde están los nietos que faltan, pero con las fuerzas armadas actuales la discusión es en torno al respeto de la Constitución y los derechos humanos”.

El 10 de diciembre pasado, Milei se convirtió en el primer presidente desde 1983 que en su discurso de asunción omitió la reivindicación de la soberanía sobre Malvinas. Ayer no pudo evitarlo: en el 42º aniversario de la guerra, montó una puesta en escena rodeado de uniformados en la que afirmó (leyendo en todo momento) “nuestro reclamo inclaudicable por las islas”, sin siquiera mencionar a Gran Bretaña. En ese marco, apeló como buen negacionista a la “reconciliación”, sin mayores detalles.

“Simuló un homenaje a los caídos en Malvinas, pibes civiles conscriptos, para reivindicar al cipayo genocida Roca, que nos entregó al imperialismo inglés y masacró pueblos originarios, y llamó a la ‘reconciliación’ con las fuerzas armadas que los torturaron. Nunca más, Milei”, lo repudió la abogada María del Carmen Verdú, de la CORREPI.

“A 42 años de la Guerra de Malvinas, el presidente Javier Milei llamó hoy a una ‘reconciliación’ con las Fuerzas Armadas. Desde el CELS señalamos cómo las alianzas y el discurso oficial apoyan la revisión negacionista del terrorismo de Estado”, destacó el Centro de Estudios Legales y Sociales que, además, publicó un detallado artículo en la revista Crisis, donde se explaya sobre la disputa por las memorias en torno a Malvinas y las diferencias al interior del propio gobierno PRO-libertario, donde “mientras un sector del Ejecutivo adula al colonialismo, otro incorpora a toda una camada de veteranos de la guerra en puestos claves de la administración pública”.

“Malvinas es una fractura expuesta para un gobierno integrado por diferentes derechas, con evidentes contradicciones entre su vertiente neoliberal extranjerizante y la línea nacionalista”, resume el CELS. Toma nota de la “cantidad inédita de militares veteranos de esa guerra” que ocupan cargos públicos en seguridad, inteligencia y defensa y explica que “de esa manera, Malvinas se presenta como un vector de reivindicación del rol de los militares durante la dictadura, en una operación que pretende recortar el conflicto bélico del contexto del terrorismo de Estado, e incluso honrar a represores condenados como héroes de la guerra contra los ingleses”.

El CELS señala además que mientras Milei no oculta su admiración por Thatcher, a quienes ubica entre los grandes líderes de la humanidad, es la vicepresidenta Victoria Villarruel, “referente de la familia militar”, quien “expresa una tradición de derecha nacionalista que recela del globalismo de sus aliados de La Libertad Avanza” y despliega “el relato de Malvinas como una gesta autónoma del marco del terrorismo de Estado en el que tuvo lugar”.

Por último, la diputada Myriam Bregman, del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) y antes abogada querellante en las causas por delitos de lesa humanidad, señaló que “Milei usó el 2 de abril para justificar el ajuste y proponer la reconciliación con las Fuerzas Armadas ejecutoras del genocidio. Mala fecha eligió, los soldados también fueron torturados en Malvinas por esos mismos genocidas. Juicio y castigo”.

Fuente: Pagina12

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