sábado, 13 de abril de 2024

La cultura no es de derecha

 

Presentarán el espectáculo «Hijas de la Luna», en el que compartirán seis temas e interpretará cada una otros seis. «Más que nunca es un oasis cantar y subirse al escenario en una época tan dolorosa», señala Solá. 

Dolores Solá y Julieta Díaz se conocen desde hace muy poco tiempo, pero tienen varias cosas en común. El amor por la canción popular, por ejemplo. “Ella me había escuchado cantar a mí y yo a ella. Alguna vez nos cruzamos, pero no nos conocíamos tanto”, precisa Solá, cantante de La Chicana. “Lola un día me llamó porque iban a armar un ciclo en el Tasso por el mes de la mujer y me propuso hacer algo juntas. Me pareció una idea súper divina y que podíamos tener afinidad”, cuenta Díaz, actriz y cantante. De ese encuentro surgió Hijas de la Luna, un concierto compartido que presentarán este domingo a las 22 en Torquato Tasso (Defensa 1575).

Además de su larga trayectoria como actriz, Díaz comparte desde hace cuatro años un dúo con el guitarrista y productor musical uruguayo Diego Presa, con quien publicaron dos discos: El revés de la sombra (2021) y Río (2023). En tanto, Solá recorrió la escena musical con el grupo La Chicana durante tres décadas y también cuenta con un proyecto solista. Acompañadas por un trío integrado por Lautaro Matute en guitarra, Alejandro Montaldo en el piano y Agustín Barbieri en la percusión, las cantantes interpretarán seis canciones cada una y seis juntas en el espacio de San Telmo. “A ambas nos gusta el folklore”, destaca Solá. “Ella tiene compuesta una zamba y La Chicana siempre fue muy de tocar folklore. Coincidíamos también en canciones románticas medio desgarradoras o el gusto por el rock español. Vamos a hacer una canción de Mecano, por ejemplo. Descubrimos que éramos fans de las mismas cantantes”, revela.

“Gabo Ferro nos gusta muchísimo a las dos”, dice Solá sobre algunas de las coincidencias musicales. De hecho, Díaz grabó la canción “Volver a volver”, de Gabo, en su último disco. Durante la noche también interpretarán «Soy todo lo que recuerdo». “También voy a tocar una una zamba de Atahualpa Yupanqui, ‘La pobrecita’, que la hacíamos en un espectáculo con mi padre”, detalla Díaz, además de interpretar canciones propias. “Después hay una milonga de Ana Prada, una canción de Vitor Ramil y algo más humorístico de Paquita la del Barrio. Son canciones que yo venía trabajando hace algunos años y que amo”, dice la también actriz. “El show tiene una cosa entre criolla, rioplatense, española y mexicana”, define. “Vamos moviéndonos por esos bordes con Lola a través de la poesía de estos artistas tan maravillosos”.

-¿Cómo se canta en este momento de crisis política y social?

Dolores Solá –Yo soy muy politizada y arriba del escenario también lo soy. Pero al compartir escenario con otra persona no pongo mucho el acento en eso porque es muy fuerte el tema de hablar de política en el escenario. Entonces, cuando canto con otra persona no lo hago. De todas maneras, hay temas ideológicos (como «Gallo rojo, gallo negro») y por supuesto ahí aparece el compromiso y los sentimientos que una tiene en este momento. Por otro lado, más que nunca es un oasis cantar y subirse al escenario en una época tan dolorosa. Entonces, hay que agarrarse muy fuerte de las cosas que a una la hacen feliz y trabajar con la música es una de ellas. Una se aferra más a ese privilegio que tiene en medio de tanto dolor.

Julieta Díaz –La música y el arte en general permiten momentos de encuentro, sensibilidad, poesía y humor. Y siempre es bueno volver a encontrarse. La cultura es nuestro alimento profundo. A mí me lleva a un lugar de mucha alegría y profundidad. Siento que los artistas tenemos la búsqueda de la profundización: el arte busca eso, un color, una estética, un sonido, pero hay algo que siempre está preguntando, buscando y es un poco filosófico además de poético. Y eso es hermoso. En cualquier contexto siempre ayuda.

“Más que como artista lo siento como argentina”, sostiene Solá sobre los ataques del gobierno actual al campo de la cultura. “Pero, claro, los artistas tenemos una posibilidad de plantarnos y ser escuchados, y por supuesto que eso no despierta ninguna simpatía. Además, la cultura no es de derecha, hay muy poca cultura que lo es. Entonces, sí, somos el enemigo (para el gobierno). Pero es tal el ataque generalizado a todo que la verdad es que no me siento (atacada) como artista, sino como argentina, porque no puedo creer lo que está pasando”, dice.

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“Sobre todo no puedo creer el cambio de paradigma, de ética, de moral; el cambio sobre lo que está bien visto y lo que no», continúa. «Hace unos pocos años nos poníamos de acuerdo en qué era obsceno y qué no, qué podía hacer un presidente y qué no. Incluso con Macri, un presidente que está en las antípodas de uno. Pero de repente ganó esta persona que es un horror más allá de sus ideas políticas. Cómo putea al poder legislativo, a los gobernadores. Desconozco a esta sociedad que lo votó. Estoy muy impresionada y muy triste por el costo social que va a tener todo esto”.

Fuente: Pagina12

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