lunes, 22 de abril de 2024

Jorge Dorio, todoterreno cultural

 

El periodismo gráfico, la radio, la televisión, la literatura, el teatro: periodista, escritor, poeta, actor, Dorio fue un intelectual dedicado al campo popular, una de las voces del retorno democrático.

Inclasificable. Un poco de todo, pero siempre dentro del arte, la palabra y el pensamiento, áreas que puso en valor: periodista, escritor, poeta e incluso actor. Un intelectual en el mundo popular, combinación difícil de encontrar; una voz fundamental del retorno democrático. Entre sus trabajos más conocidos como columnista y conductor están programas tan disímiles como La venganza será terrible, Badía y Compañía, Gran Hermano y 678. También escribió libros y actuó en películas y, más recientemente, en una obra de teatro. A los 65 años murió este miércoles Jorge Dorio, tras sufrir un infarto, según lo confirmó su colega Florencia Ghio.

«Una noticia muy triste. Esta madrugada, falleció a raíz de un infarto, Jorge Dorio. Tengo hermosos recuerdos de mi adolescencia, cuando iba a escucharlo, junto al gran Negro Dolina, al Café Tortoni, cuando hacían La venganza será terrible», escribió la actriz y locutora en X. La red social era este miércoles una catarata de recuerdos de todas las épocas de la carrera de Dorio, plasmados por muchos de los que trabajaron con él o fueron alumnos suyos, quienes evocaron facetas como su generosidad y diversidad.

Del periodismo gráfico a la radio, de la radio a la televisión: su trayectoria pasó, desde los setenta, por distintos formatos, y estuvo siempre atravesada por la esfera «sagrada» -la palabra es suya- de la poesía. Con un estilo único, marcado por la verborragia y la complejidad de las ideas, fue un «referente en la construcción de la cultura en democracia», en palabras de Bernarda Llorente. Desde distintos espacios, analizó los acontecimientos culturales, políticos y sociales del país tras la apertura democrática.

Estuvo activo hasta hace muy poco. El sábado 2 de marzo ofreció una charla en un centro cultural de la ciudad de Salliqueló, al oeste de la provincia de Buenos Aires, en la que repasó el proceso de fundación de la provincia. En la madrugada del domingo 3 se descompensó. Su hijo Franco contó a Teleshow: «Se infartó luego de la charla, lo tuvieron que intubar y llevar a Trenque Lauquen. Le pusieron dos stent pero era muy grande el infarto. Logró salir del respirador, lo pasaron a piso, estaban esperando para que pasaran un par de días y pudieran trasladarlo pero esta madrugada (la del miércoles) falleció».

Nació en Barracas el 26 de marzo de 1958. En su hogar se respiraba cultura: su padre fue el actor, dramaturgo y director Jorge Dorio. Cursó sus estudios secundarios en el Nacional de Buenos Aires, donde fue un alumno destacado y estuvo al frente del centro de estudiantes, por lo que fue perseguido por la dictadura militar. Decía, también, que había sido expulsado de cinco jardines de infantes, y que en el servicio militar había acumulado 15 arrestos por mala conducta. Desde entonces no se afeitaba el bigote. En su juventud estudió medicina, practicó deportes, comenzó a escribir poesía. «Salí de ser monaguillo, me afilié en el Partido Comunista y me echaron por erosionismo ideológico: yo hacía esgrima y eso era aristocrático y no podía. Ahí salí a la calle y me volví peronista«, contó en un intercambio con estudiantes de periodismo plasmado por Perfil.

En los setenta incursionó en el periodismo gráfico, como director de la revista Periscopio, junto al músico uruguayo Jorge Nasser, una publicación dirigida al público juvenil con inquietudes culturales. A fines de la década colaboró con el diario Convicción.

Martín Caparrós, con quien construyó una dupla creativa, lo definió como un «amigo del alma». «Llevábamos 25 años sin vernos, pero los que pasamos juntos fueron los más intensos de mi vida profesional. Aprendí mucho de él. Y lo quise mucho, mucho», expresó, y compartió un video de ambos. En 1984 iniciaron el programa radial Sueño de una noche de Belgrano, que obtuvo el premio España Radiodifusión al mejor programa de radio de habla hispana. El trabajo conjunto continuó en el ciclo televisivo El monitor argentino (1986) y en la dirección de la revista literaria Babel (1988-1991). El primero fue «un programa que hizo historia por inventar la biografía de un escritor apócrifo, José Balbastro», del cual «la gente salió a pedir sus libros», evocó el periodista Alejandro Bidart en X. 

En los ochenta, en TV, trabajó además en el emblemático Badía & Compañía. Y a fines de la década, en otro emblema, La venganza será terrible, ciclo radial creado por Alejandro Dolina, con quien compartió también el ciclo televisivo La barra de Dolina, emitido por el entonces Canal 7.

«El periplo laboral de Dorio (del programa en Radio Belgrano y su docencia en la UBA -fui alumno- a Gran Hermano y 678) como reflejo de los ajustes y rebusques que las industrias culturales argentinas imponen a gente creativa e inquieta del campo intelectual«, tuiteó Martín Becerra, especialista en medios. En 2001 Dorio ganó popularidad como panelista de Gran Hermano, la novedad televisiva de la época, que mostraba en la pantalla chica en directo la vida cotidiana de un grupo de desconocidos en una casa equipada con cámaras y micrófonos. «Empecé en programas tan elitistas como mi educación. Hoy puedo opinar lo mismo, sostener las ideas y hasta me puede entender todo el mundo. El hecho de trabajar en GH me permite colar cosas que de otro modo la televisión no admitiría«, dijo en una entrevista concedida a Revista Noticias. «Mis libros o mi hijo van a sobrevivir bastante más que cualquier producto televisivo«, auguraba. Fue panelista de los debates en 2001, 2002, 2003 y 2007.

Luego llegó 678. Condujo el programa de la TV Pública desde 2013 hasta la última emisión. «No era novedad para nadie que yo tenía afinidad con el proyecto», dijo hace unos años a Infobae, en alusión a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, y aseguró que era «un momento de la historia en el que había que tomar partido. Se jugaba y se jugó bastante, y había que comprometerse«. Su visión del periodismo es que era «esencialmente una militancia».

«Si bien he circulado en esto de los medios y el periodismo, siempre he creído y sostenido que hay que mantener algún lugar sagrado en la vida. Y ese lugar sagrado está fuera de lo profano», definía en una entrevista con Radar, suplemento cultural de Página/12, entrevistado por la reedición de su segundo libro, La mujer pez, en 2013. «Publiqué muy joven, a los 21 años. Me movía en un grupo de mucha gente que escribía versos y que hacía periodismo de una manera también lateral. Publiqué Huésped de sí mismo en el ’82, más o menos», repasaba. La nota retrataba que escribía casi en secreto desde ese año, respaldado por la figura de Alberto Girri. Y que después, los viajes, la radio, la televisión, lo habían ido apartando de la literatura. Entre sus títulos publicados se encuentran, también, La verba inflamada -antología de textos periodísticos aparecidos en distintos medios, como Página/12- y La evolución de octubre -poemas peronistas en los que reunió «dos pasiones persistentes e irrenunciables»: la «narración histórica desde la perspectiva del movimiento nacional» y la «escritura rigurosa de poesía»-.

Como actor secundario participó de las películas El lado oscuro del corazón, Besos en la frente, El retrato de
Felicitas
y La luz del bosque. En 2019 debutó en teatro de la mano de José María Muscari, compartiendo elenco en Sex con Esther Goris, Diego Ramos y Noelia Marzol. «Me encantó conocerte y que seas parte de SEX original, el primer año. Un distinto, un diferente, un pensador y un artista de la inteligencia«, dice el mensaje que le dedicó el director teatral en X. A comienzos de este año, Dorio fue uno de los 500 trabajadores a los que Radio Nacional no renovó el contrato con el cambio de gobierno.

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Fuente: Pagina12

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