Los hinchas inundan de celeste y blanco la cancha en Núñez

El Monumental tendrá esta indeterminación un capacidad autorizado de 36.000 espectadores. Foto: Osvaldo Fanton
Los hinchas locales se paseaban desde temprano por la zonas aledañas al Monumental cuando todavía descuido casi una hora para que se abran las puertas del estadio, donde el seleccionado argentino de fútbol recibirá a su par de Perú por la 12da. data de las Eliminatorias Sudamericanas para el mundial de Qatar 2022.
Los bares y los bodegones, que hace un tiempo veían sus mesas desocupadas o que vendían con el esquema de take away por la pandemia del coronavirus ahora gozan de la presencia de los fanáticos, todos identificados con la camiseta, una bandera o un chichonera.
Otros que sacan provecho de la situación son los trabajadores de la riqueza informal con la traspaso de bebidas y comida al paso, las hamburguesas y los choripanes llenan de perfume cada espacio de modo inconfundible.
Los precios rondan los 150 pesos, títulos mucho más populares que sentarse en ser atendido por cualquier restaurante de uno de los barrios caros de la ciudad.
«Se extrañaba todo esto. Llevo casi dos años. sin pisar una cancha pero con la doble prevención me animé a venir. Cumpliré el sueño de ver a Messi», le cuenta Luciano, de 52 años., a Télam, minutos posteriormente de comer tardíamente el vulgarmente llamado ‘paty’ en el cordón de Avenida del Libertador y Udaondo, a metros del Monumental y a la dilación de la comprensión de las 17.30.
El idilio que viven los fanáticos con la Scaloneta es total. Intenso por cierto, hay un afecto total desde los más grandes hasta lo más chicos. Los grandes porque volvieron a ver campeón al equipo y los chicos porque se sacaron el karma contra Brasil de ver por videos viejos, con calidad VHS, una reverso olímpica.
«La Scaloneta, la p…que lo parió, la Scaloneta, la p…que lo parió…..», se audición en las esquinas cuando hacen género. Es que desde el puente de la Avenida, a unas 25 cuadras de las calles de entrada, ya se respira día de Selección, como no pasaba en mucho tiempo, posiblemente desde el proceso de Alejandro Sabella entre 2011 y 2014.
Los resultados acompañaron y la simbiosis con la parentela y el equipo prendió. La imagen de Gracia Di María y Lionel Messi en el Maracaná se hace presente cada vez que un fanático camina.
A pesar del tiempo restante para el reunión, no hay lugares en la calle para dejar el utilitario, se ve a muchos buscando superficie, incluso entre Avenida Cabildo y Libertador. Todo estallado.
«Nos costó un montón estacionar, creo que siendo día de semana complicó un poco, pero con Uruguay igualmente llegamos al mediodía y estuvimos un derrochador tiempo. Es una manía hermosa. Estos pibes son eternos», describe Alejandra, la conductora asignada de un Ford Ka blanco, modelo, 2008, que se hizo un espacio en la calle Montañeses, casi cantón de Arribeños.
«Yo me pedí el día en el trabajo, dije que estaba enferma, y los chicos laburan por la suya y no tuvieron problemas. Ya el partido del otro día fue una fiesta y queremos que sea igual hoy. Ver a Messi oportuno es un sueño para todos los que amamos el fútbol», continúa con una sonrisa resguardada por un barbijo infausto, de los que usan casi todos, y sus cachetes pintados de celeste y blanco.
Las palabras del propio Scaloni en la conferencia de prensa tal vez sean la mejor explicación de este aprecio: «Los jugadores son los representantes de la parentela en la cancha y lo sienten así. Ellos nunca nos van a dejar tirados».
Ese fanatismo llevó a Marcos y Juan Pablo, amigos de Neuquén, a sacarse «las ganas» de ver al equipo y por eso viajaron de indeterminación y en la mañana de hoy fueron a retirar sus entradas a la cancha de Defensores de Belgrano, una boletería que se abrió para este tipo de casos.
«Nos queríamos matar, teníamos todo armado para correr con tiempo y se nos complicó por un tema personal. Salimos a las 18 de ayer, casi ni paramos, manejamos entre los dos unas 14 horas», cuentan mientras las ojeras denotan una mezcla de angustia y satisfacción por el objetivo cumplido, mientras en el teléfono buscan un unidad temporario para echarse post partido.
Y como a lo derrochador de la historia, desde adentro cerca de exterior se contagia, y en épocas que el contagio es una cuestión negativa por el coronavirus, la Selección esparció por todos lados y máxima velocidad el fanatismo.
Argentina llegará a esta indeterminación con un invicto de 24 partidos, que lo pondrá en maniobra sobre la cancha, y es por eso, más la Copa América arrebatada a Brasil en su casa, que los hinchas se subieron a la Scaloneta hace rato, con el destino Qatar 2022 como primer objetivo.
Fuente de la noticia: Agencia Telam





