El Museo de Flores, un espacio construido con el aporte de vecinos como Aira, Arlt y López Armentía


El fundador y su espacio dedicado a los vecinos de Flores.
La idea de homenajear en vida a las figuras culturales del barrio fue el motor que impulsó a Roberto D’Anna a abrir en 2018 el Museo Barrio de Flores, que en los últimos días recibió como donación una obra del artista Gustavo López Armentía, que junto a las novelas donadas por el escritor César Aira desafían la centralidad que domina la escena cultural porteña, poblando el acervo de ese espacio con el trabajo de vecinos ilustres.
El Museo surgió como una asociación civil sin fines de lucro, cuyos socios tienen entre 10 y 80 años, y buscan «valorar las manifestaciones culturales del barrio», cuenta a Télam el periodista y escritor Roberto D’Anna, director del espacio cultural, que atesora obras de Roberto Arlt -que habitó la zona hasta los 20 años-, del propio Aira, y hasta una carta de puño y letra del papa Francisco en la que los anima a seguir adelante con la iniciativa.
«Buscamos hacer homenajes en vida a los artistas, porque muchas veces se los reconoce después de fallecidos», explica D’Anna, quien se considera «defensor de la cultura gratuita, propia de los inmigrantes anarquistas que habitaron el barrio, fundaron un club y una sociedad de fomento», y lo impulsó a abrir el museo en noviembre de 2018, en Ramón Falcón 2207.
«Aira donó 20 novelas suyas» recuerda su director, quien cuenta entusiasmado que el autor, que vive a dos cuadras del museo, escribió más de 300 obras y hace pocos días recibió el premio Formentor.
«Soy lector de Aira, coleccionista de su obra desde hace 15 años; a veces nos cruzamos en la calle, hemos tomado un café y hasta una cerveza, es un autor que produce una hoja publicable por día los 365 días del año, tiene una producción única», señala el director del periódico barrial gratuito que se distribuye en el barrio desde hace 21 años.
El director del Museo aparece incluso como personaje en «El pelícano», una de las últimas novelas del autor, precisamente como editor de un periódico barrial. En la historia, el ejemplar dejado por debajo de las puertas de los vecinos se transforma en un indicio para dos delincuentes que, cuando observan que el diario no es retirado por sus dueños durante varios días, intrusan las viviendas. En esta ficción D’Anna también es foco de atracción amorosa de una artista plástica de poca monta.

Pugliese y Hugo del Carril y algunos recuerdo emblemáticos de sus presentaciones en la zona.
Una donación
El acervo del espacio se incrementó días atrás, cuando el pintor, grabadista y escultor florense Gustavo López Armentía decidió donar una de sus obras. Vecino del barrio, el artista lleva realizadas exhibiciones en museos de San Pablo, Río de Janeiro, el Molaa de Los Ángeles; en bienales de Venecia, San Pablo y Valparaíso; y en galerías de Nueva York.
La otra donada, llamada «Autopistas», es una serigrafía que formó parte de una muestra que el artista produjo para una exhibición en Galería Praxis. «La idea del intercambio entre nosotros es importante» dice a Télam López Armentía, quien vive y tiene su estudio en Flores, con unas 70 obras, hace exposiciones, presentaciones de libros, charlas, entre otras actividades culturales, y espera «crecer en proyectos» junto a los integrantes del Museo.
«Como muchos otros barrios estamos en la periferia de lo que sería el centro, donde se hacen las grandes actividades culturales y entonces quedamos ajenos a ese circuito, por eso es bueno poder hacer una elección de lo que nos interesa», considera el artista.
«Nosotros también tenemos cosas para ofrecer en cuanto a actividades culturales; pienso que los barrios tienen que tener su lugar, lo cual se inscribe en una lucha de los propios integrantes, quienes tenemos que hacer crecer los barrios con su historia y las expectativas que tenemos», considera.
El estudio de López Armentía está ubicado en Gregorio de Laferrere 3259, fue declarado por la Legislatura porteña sitio de interés cultural y, según las investigaciones realizadas en el barrio, fue durante muchos años la casa donde vivieron los padres de Perón, y el mismo general.
«Yo compré la casa en 2006 y en 2019 me enteré de que allí habían vivido los padres de Perón; fue impactante saberlo», cuenta el artista, mientras D’Anna agrega que «Perón vivió allí con su primera esposa, Aurelia Tizón».
Inclusive, en homenaje al líder político, el artista plástico exhibe en su estudio una muestra de fotografías del ex presidente e imágenes del barrio de Flores contemporáneos a la época en que habitó la zona.
D’ Anna confiesa que le gustaría que otros autores imiten lo realizado por López Armentía y cuenta que están «en gestiones para que el artista Guillermo Roux, de 93 años, done una obra».
«Para nosotros es imposible adquirir una obra de Roux», confiesa el director del Museo, quien cuenta con orgullo que «el ingreso es gratuito y se financia con cursos y talleres arancelados».
Una biblioteca circulante
Además de este acervo, el Museo cuenta con una biblioteca infantil, llamada Alfonsina Storni, quien también vivió en Flores, creada por dos niñas del barrio, que instauraron la modalidad de llevar libros a domicilio, porque los que se exhiben en vitrinas de autores ilustres no pueden retirarse.
Ahora el nuevo desafío es inaugurar «una biblioteca para jóvenes y adultos», cuenta su director, quien creó hace 21 años el periódico gratuito que se distribuye en el barrio.

Libros, cuadros y objetos caros a la gente del barrio.
El espacio cultural cuenta además con obras de Baldomero Fernández Moreno, que también habitó la zona en una casa que trataron de que fuera centro cultural pero finalmente fue derruida, y un sector dedicado a Fabián Volonté, soldado que combatió en la guerra de Malvinas. «Gracias a él surgió la jubilación anticipada de los combatientes, lo que se evitó el suicidio de muchos de ellos», explica D’ Anna.
Alejandro Dolina es otro de los vecinos ilustres que, con su «Crónica del ángel gris», hizo popular al barrio y prometió ir al museo para dar una charla, dice su director, quien también recuerda, entre otros, a Hugo del Carril, presente en un afiche donado por Cinemateca argentina.
Hay también un sector dedicado al papa Francisco, «donde hay material de cuando estaba en Flores», dice D’ Anna y acota: «para nosotros es el padre Jorge, que bautizó y casó a muchos vecinos y tenía una relación muy fluida con los vecinos».
Luego del aislamiento estricto dispuesto por la pandemia, el Museo Barrio de Flores puede visitarse ahora los sábados de 10 a 19.
Fuente de la noticia: Agencia Telam





