Goles recibidos sobre la hora y la imposibilidad de ganar: el karma que San Lorenzo no soluciona
Goles recibidos sobre la hora y la imposibilidad de ganar: el karma que San Lorenzo no soluciona
Los goles recibidos en los últimos minutos es uno de los principales males que San Lorenzo sufre desde que Jorge Almirón asumió en noviembre del año pasado. Los números explican, y potencian, el flojo momento. El Ciclón no logra despojarse de las ataduras y lo invade el nerviosismo por la falta de victorias, en una Superliga en la que ya acumula diez compromisos sin festejar.
Para jugadores, cuerpo técnico y simpatizantes la racha negativa se traduce en un estado anímico que preocupa e incomoda. La seguidilla, sorprendente, remarca que desde la llegada de Almirón el equipo de Boedo registra seis empates y dos derrotas. Y en la última fecha, Newell's le dio otro cachetazo que desnudó otra falencia: en la mitad de los encuentros dirigidos por el entrenador oriundo de San Miguel los azulgranas sufrieron goles sobre la hora o en tiempo de descuento.
En épocas en las que San Lorenzo se sitúa muy lejos de los puestos de vanguardia, en el club se lamentan por la gran cantidad de puntos que el equipo desperdició en los minutos finales, algo que hoy lo tendría más cerca de los puestos de clasificación a la Copa Sudamericana y no en los últimos tres lugares de la tabla. Aunque, claro, también podría apelarse a una vieja frase que reza: "el fútbol premia la eficacia y no los merecimientos".
Sin embargo, sirve para analizar el momento. La situación se remonta al año pasado. A San Lorenzo todo se le hizo cuesta arriba desde entonces. El 2 de diciembre, en la fecha 14, el Ciclón se había adelantado 2-1 sobre Aldosivi con goles de Gianluca Ferrari y y Adolfo Gaich, pero el delantero Cristian Chávez -formado en Boedo- puso el 2-2 en el minuto 47 del segundo tiempo para el Tiburón. En la jornada siguiente, en el Nuevo Gasómetro, el elenco de Almirón vencía a Estudiantes 1-0 con un tanto de Rubén Botta. El festejo se atragantó porque Mariano Pavone anotó un penal cuando faltaban cuatro minutos para el desenlace.
Ya en el verano de 2019 los sinsabores continuaron y San Lorenzo volvió a sufrir en el tiempo adicionado. El viernes 25 de enero, en la fecha 16, Fernando Márquez volvió a Defensa y Justicia después de su aventura en el fútbol malayo y marcó el 1-0 para uno de los punteros del campeonato a los 91 minutos. El mal paso siguió. Al instante, el arquero Fernando Monetti se fue expulsado por una supuesta agresión a un alcanzapelotas. Es decir, hasta allí, los azulgranas padecieron goles sobre la hora en tres fechas consecutivas.
Al equipo le cuesta asomar la cabeza y salir de un pozo que parece no tener final. El último golpe fue en la fecha contra Newell's. A los 47 minutos de la segunda etapa, tras el saque de arco, los primos Alexis y Maxi Rodríguez tiraron paredes delante de Monetti, luego de que el primero de ellos recibiera en posición adelantada. El gol de cabeza marcó la decepción de los hinchas del Ciclón y el inicio de las quejas. Los nervios volvieron a jugar una mala pasada.
La particularidad no es nueva para este San Lorenzo sobrepasado por el contexto y la obligación. La racha es aún más negativa si en esta Superliga se computan los partidos bajo la órbita de Claudio Biaggio contra Unión, en Santa Fe (Franco Fragapane igualó a los 46 minutos del complemento) y Godoy Cruz, en Mendoza (Gabriel Ávalos le dio la victoria al Tomba también a los 46).
[R]?[R][R][R] Entrenamiento en el Pedro Bidegain #VamosCiclón [R][R][R] pic.twitter.com/temg8lDud7&- San Lorenzo (@SanLorenzo) 20 de febrero de 2019
El Ciclón tarda en encontrar la fórmula para sentirse victorioso. Tiene buenas intenciones, hay una identidad y una idea, aunque todavía no le alcanza para encadenar una serie de triunfos que lo despierten del letargo. Aún con algunas señales de mejoría el equipo arrastra una imagen irregular. Por lo pronto, el director técnico reconoce la preocupación, pero es paciente al igual que la mayoría de los hinchas azulgranas. Hay un proyecto en marcha y la ilusión es convertir la tensión en felicidad.
"Queremos que el equipo sea protagonista y deseamos que juegue mejor. Por momentos creo que lo logramos y todos los futbolistas están involucrados en eso. Pero es cierto que cuando uno no gana cuesta levantarse y soy yo quien debo trabajar la parte emocional del plantel. Que te empaten un partido sobre el final genera mucha bronca porque a veces la sensación es que te quedás con las manos vacías", analiza Almirón.

Por ahora, el Ciclón no pudo encontrar la dosis de calma exacta. La merma no sólo se redujo a los resultados, sino también a la generación de juego y efectividad en el ataque. Le cuesta convertir goles. En la zona media, Fernando Belluschi y Botta no emergen como los conductores del barco y apenas exhiben algún fugaz destello individual. De hecho, el tanto de Blandi frente a Newell's resultó el primero del equipo en 2019.
Mientras tanto, el calendario acelera y el fútbol argentino e internacional no le darán respiro a San Lorenzo. El itinerario en marzo será apretado y tendrá que disputar siete compromisos, cinco por la Superliga y dos en el comienzo de la Copa Libertadores.
Dos triunfos. Apenas dos éxitos cosecha el Ciclón en el torneo doméstico. En la sexta fecha venció a Patronato por 3-2 con un golazo de Franco Mussis cerca del cierre del partido. Después, en la novena fecha, derrotó a San Martín de San Juan por 2-1, también con otro tanto cerca del final a cargo del colombiano Daniel Hernández.
Fuente de la noticia (La Nacion)





