El reto en Dominicana: los argentinos que intentan quebrar el dominio chileno en el golf aficionado
El reto en Dominicana: los argentinos que intentan quebrar el dominio chileno en el golf aficionado
LA ROMANA, República Dominicana.- Un intempestivo chaparrón tropical se interpuso en el hoyo final de práctica, pero se retiró a tiempo para que pudieran disfrutar un rato en la playa Minitas. El último día previo al comienzo de la acción, los jugadores argentinos afinaron la puesta a punto, y también profundizaron la unión grupal.
El Latin American Amateur Championship (LAAC), que entregará una plaza en el Masters de Augusta, es un certamen individual, pero el espíritu de equipo se ve reflejado en cada una de las delegaciones, especialmente en las más numerosas. Con seis representantes, la Argentina es el segundo país que más golfistas trajo, después de Chile, que tiene ocho. En la práctica, a la hora del almuerzo y momentos de recreación, siempre andan juntos Mateo Fernández de Oliveira, Horacio Carbonetti (h.), Jesús Montenegro, Martín Contini, Juan Ignacio Noba y Andrés Schönbaum (h.), los seis mejores aficionados albicelestes de la actualidad, en quienes están depositadas las aspiraciones del golf nacional.
"Los chicos se entrenan juntos todo el año, son amigos. En materia de unión grupal es el mejor escenario posible", cuenta Matías Anselmo, director de la Escuela de Alto Rendimiento de la Asociación Argentina de Golf. "Se alientan entre ellos al punto de que si alguno se llega a prenderse el domingo, el resto apoya independientemente de cómo ha jugado. Entienden que finalmente están jugando por Argentina, y si bien todos quieren ganar, que lo haga un argentino hace una diferencia para ellos", detalla Anselmo.
La sala de prensa se llena cuando vienen los chilenos, campeones de tres de las cuatro versiones de este certamen; las preguntas arrecian hacia el costarricense Paul Chaplet, campeón en esta impactante cancha Teeth of the Dog en 2016; Álvaro Ortiz, la esperanza mexicana, atrae cámaras de todo el mundo. Pero cuando es el turno de Fernández de Oliveira y Montenegro la sala queda semivacía. La prensa extranjera no considera favoritos a los argentinos. Omite que es el país de mayor impronta golfística al sur de Estados Unidos: tres majors lo rubrican, contra cero del resto.

Una tradición que se mantiene en la actualidad con prolífica participación en las giras más importantes del mundo y cuyo futuro se cuece en el trabajo de la Escuela, que tiene en estos seis chicos a sus mejores representantes.
Fernández de Oliveira es quien llega con mejores antecedentes inmediatos: medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, la Copa Pereyra Iraola al mejor aficionado en el Argentina Open y el triunfo en el Sudamericano Juvenil de Colombia. "Vengo muy motivado para esta semana. Vengo pensando desde hace mucho y espero dar lo mejor de mí". A los 19 años, dice no sentir presión por el hecho de que la Argentina nunca ha ganado este torneo. "Es una semana, hay un solo ganador por año. No es una presión extra para nosotros".
Así como Mateo es el más joven, Andy Schönbaum es el veterano, si se puede calificar así a alguien de 27 años. A diferencia del resto, no aspira a convertirse en profesional. Es productor de seguros y juega solamente por pasión. "Quizás doy una ventaja al no entrenarme tanto como el resto, pero lo disfruto igual", cuenta. Tan mal no le va: es el mejor argentino en el ranking mundial.
El segundo es otro cordobés, de nombre ilustre: Horacio Carbonetti, hijo de quien ganó dos campeonatos del Tour Europeo Senior entre sus 31 títulos profesionales. "Mi padre influyó bastante en mi formación y me enseñó a jugar", afirma. "Es un ejemplo como persona y como jugador. Nos parecemos en el temperamento: somos bastante tranquilos", agrega.
Jesús Montenegro tiene una historia que merece una nota por sí sola: es hijo del jefe de caddies de Mar del Plata Golf Club y estudia en Estados Unidos. De la casilla de palos a la Universidad de Jacksonville State, Alabama, no sin obstáculos. A los 22 años, juega por cuarta vez el LAAC y pretende superar el sexto puesto conseguido aquí en 2016. "Aquella fue una gran semana para mí. Conozco esta cancha y espero sacar ventaja de eso", confía. "Mis expectativas son dejar la bandera de mi país en lo más alto", enfatiza.
Seis argentinos, seis esperanzas. Un solo equipo.





