La media maratón de Buenos Aires: el etíope Mosinet Geremew batió el récord de los 21K, en una carrera que tuvo más de 20 mil atletas
La ciudad amaneció invadida por 20 mil personas corriendo. No escapaban de nada, sino que perseguían una meta, 21,095 kilómetros más adelante lo esperaba el arco de llegada del Medio Maratón de Buenos Aires, que en su edición número 30 brilló en su mayor expresión.
Se consolidó como la carrera más convocante de América de Sur. Logro un nivel competitivo internacional, con la presencia del los corredores más veloces del año en 21 y 42K, Bedan Karoki (Kenia) y Mosinet Geremew (Etiopía) respectivamente. Este último destrozó el anterior record de circuito al marcar 59m48s, nunca nadie había corrido tan rápido en la Argentina. Por su parte Vivian Jerono Kiplagat, se tomó revancha para Kenia al ser la primera dama, marcando 1h09m08s. Detrás de ellos veinte mil corredores y una carrera única.
El resto del podio internacional fue todo keniata. Karoki escoltó al ganador con 59m50s y Lawrence Cherono con 1h01m57s terminó tercero. Por las damas Mercy Jerotich Kibarus con 1h10m28s y Esther Chesang Kakura con 1h10m39s completaron el trío más veloz
Los argentinos tuvieron su lucha aparte al estar en juego el Campeonato Nacional. Fue Julián Molina, nacido en Paraná, radicado en Rosario, el que sorprendió a todos. No era el máximo candidato, soportó los cambios de ritmo de Mariano Mastromarino por el kilómetro 18, el sprint final de Eulalio Muñoz faltando 500 metros, tuvo la paciencia y resistencia necesaria y a 150 metros de la llegada tomó la punta para nunca dejarla. Desempleado, aprovechó un trabajo de mozo y estuvo 12 horas con la bandeja tres días atrás, pero sus piernas soportaron todo y se consagró Campeón Nacional. "Es un sueño hecho realidad", relata aún emocionado "por eso saludé al cielo y en la llegada y se lo dediqué a la memoria de mi mamá".
Al final firmaron en el reloj: 1h04m18s Molina, 1h04m22 Muñoz y 1h04m24 Mastromarino. Todos muy juntos, todo muy peleado.
Por las damas, la campeona fue Daiana Ocampo, quien debutaba en medio maratón, sin duda de la mejora manera. No fue recién hasta el kilómetro 18 donde pudo tomar la punta de la carrera al superar a María Luz Tesuri. "En el kilómetro 19 me la jugué y salí a ganar la carrera o morir", y ganó con 1h14m04s. Ocampo cuenta que realizó 25 días del entrenamiento previo a 2.300 metros sobre el nivel del mar, en el pueblo de Cachi, Salta. "Me llevé a toda mi familia, a mi entrenador, nos gastamos 80.000 pesos, sé que nunca los recupero corriendo, pero esto no tiene precio", detalla Ocampo "mañana mi hija Amparo cumple dos años, hoy le conseguí el regalo".
La reciente ganadora de los 15K de New Balance, María Luz Tesuri, la siguió de cerca hasta el final y entró segunda con 1h14m47s, mientras que la porteña Mariela Ortiz completó el podio con 1h17m03s. "No venía a ganar, el puesto es un número", cuenta Tesuri "yo quería bajar mi marca y lograrlo fue lo más importante para mí".
La importancia de la carrera a nivel internacional (una de las 10 más convocantes del mundo en su distancia), también queda plasmada en la participación. Más de tres mil extranjeros elijen este evento año a año, siendo Brasil el país que más representantes aporta. De allí es Rafael Neis, que
vino por 6 días con el objetivo principal de ser parte del Medio Maratón. Pero no desaprovechó el tiempo y visitó el planetario, la casa rosada y una de sus pasiones, los espectáculos de tango. Pero el principal vínculo con el país vecino no podía faltar: "me gusta mucho la selección argentina de futbol, tiene muchísima garra, realmente lamento que no tenga tantos títulos como Brasil". Y parecía sincero en su discurso. "Somos países hermanos", sentenció Neis.
Organizada a cargo de la Asociación de Carreras y Maratones Ñandú, es el evento deportivo más grande del país. Moviliza 1500 voluntarios, 225.000 botellas de hidratación, 150 baños químicos, 3 kilómetros de vallas; todo un pequeño pueblo que se instaló en el barrio de Nuñez para celebrar su pasión por correr. En su 30ma edición el Medio Maratón de Buenos Aires mostró su mejor versión.
Falleció una atleta. La nota triste de la jornada fue el fallecimiento -por un paro cardíaco- de un corredor, poco después de la largada. Osvaldo Carrizo, santafesino de 55 años, se desvaneció a la altura del kilómetro 4.
El primero y el segundo, dos historias que se cruzaron en Buenos Aires
Apenas empezaba el 2018 y Mosinet Geremew ganaba el Maratón de Dubai (uno de los más competitivos del mundo) en un final de película. Después de poco más de dos horas de batalla, en 15 segundos seis atletas cruzaban la meta, Geremew primero. Pasaron casi siete meses y ningún mortal aún pudo mejorar las 2h04m00s que le demandó la victoria. Hoy ese hombre se quedó con el récord de Buenos Aires. Pero no vino solo.
Por detrás terminó Bedan Karoki. Quizás no sea un hombre famoso, pero es el nombre de quien posee la mejor marca de medio maratón del año. Karoki, nació en Kenia hace 28 años en la villa de Gw Kungu, donde a pesar de ser pocos, ya hay campeones olímpicos; Benda quiere ser uno más. Y va en camino, dos semanas después que Geremew brillara en Dubai, Karoki ganó el medio maratón de Ras al Khaimah (uno de los siete emiratos de Emiratos Árabes Unidos) con 58m42s, a 19 segundos del récord del mundo. Desde ese día, nadie corrió más rápido.
Geremew de Etiopia, Karoki de Kenia; representan a dos países tan distintos en el método para formar a sus atletas como ganadores sobre el asfalto, el 90% de las grandes maratones del mundo se las reparten entre ambos, sus duelos son el superclásico del atletismo. Sus zancadas estuvieron presentes en el centro porteño, y se quedaron con los primeros puestos de una carrera que los tenía como los favoritos.





