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Manejar es un arte: Canapino logró una victoria que pensó un año antes

Canapino logró un triunfo cerebral

La victoria fue el resultado de un trabajo meticuloso, pensado, que se empezó a diseñar a principios de año en el campamento de Arrecifes y se ejecutó en los Mil Kilómetros del Turismo Carretera, en el autódromo Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires. El triunfo del equipo Canapino Competicion se descubre en dos rostros visibles: el de Alberto, el padre, el estratega y director de orquesta, y en el de Agustín, el mayor de los hijos, actual campeón de la categoría, quien acelera con pie de plomo y provoca que la adrenalina que corre por su cuerpo contagie a los espectadores y sacuda la pesadez de una competencia que tomó vuelo en los últimos 30 giros. Una carrera de larga duración -la bandera a cuadros cayó en el giro 178, después de 5 horas 35 minutos y 10 segundos- necesita del conjunto para disfrutar del éxito: desde los pilotos invitados Martín Ponte y Federico Alonso, que están inactivos hace un año, al motorista Lucas Alonso, pasando por el grupo de mecánicos que reflejó concentración en las recargas de combustibles y el cambio de neumáticos, todos aportaron para una tarea contundente del Chevrolet que no enseña muestras de querer despintar el N°1. Leonel Pernía y Facundo Ardusso, ambos con Torino, completaron el podio, después del recargo de 10 segundos que recibió Julián Santero (Dodge) -había finalizado como primer escolta- por un toque a Nicolás Trosset en el giro 119.

"Las sensaciones fueron como en la definición en La Plata del año pasado, cuando tuvimos una remontada de película para consagrarnos campeones… Esta vez fue un triunfo en una carrera especial que compartí con dos amigos, dos pilotos que no están en el TC por una cuestión de presupuesto. Una satisfacción, porque en las experiencias anteriores [los 500 Kilómetros de Olavarría y los Mil Kilómetros de 2017], con Fede [Alonso] no pudimos completar la carrera; las presencias de Guillermo Cruzzetti, ingeniero, que va invicto con dos triunfos -el año pasado ganó con el Pato Silva- y la de mi viejo son detalles de que no es una casualidad lo que pasó en la pista", comentó un exultante Canapino, que por quinto año consecutivo registra victorias en las tres categorías nacionales en las que compite: ayer completó el casillero del TC, una semana atrás el del Super TC2000 y antes en el TRV6.

En una carrera de resistencia es imposible no atravesar momentos de tensión, pero la capacidad de la estructura hizo que los contratiempos quedaran disimulados. El problema con la bomba de nafta, en la vuelta 142, con Alonso al volante, puso en jaque la continuidad en la pista: el santacruceño resolvió con solvencia el inconveniente, llevó el auto hasta el box y ahí los mecánicos solucionaron la falla. Pero el quiebre real para enlazar el triunfo fue una decisión que Alberto y Agustín tomaron en el giro 114, cuando un múltiple accidente que involucró a los autos de Juan Martín Bruno, Mathías Nolesi, Camilo Echeverría, Matías Rossi y Carlos Okulovich hizo modificar la estrategia, con el llamado a Alonso para que ingresara a los boxes a cambiar los cuatro neumáticos. "Lo decidimos en menos de tres minutos, pero no quiere decir que fue una decisión fácil: yo quería hacerlo y mi papá, no. Mi visión era que el rendimiento del auto se iba a caer en el final o podíamos romper alguna goma por el desgaste y perdíamos todo. Hay elecciones, no recetas mágicas", señala Canapino, que además fue el vencedor del campeonato de carreras especiales y se ganó el derecho de participar en la Copa de Oro, el mini torneo que coronará al campeón de la temporada y para el que también se hubiera clasificado por la posición que tiene en el campeonato. También ayer lograron el pase Jonatan Castellano (Dodge), Facundo Ardusso (Torino), Guillermo Ortelli (Chevrolet) y Mariano Werner (Ford); el 9 de septiembre, en Paraná, se cerrará la etapa regular del torneo y se conocerá a los restantes siete pilotos que pelearán por la corona.

"Por su actitud ganadora para manejar, Agustín te hace creer que todo es posible: es el mejor piloto del automovilismo nacional. La obsesión para que todo funcione es tremenda: está en los detalles, conoce de técnica, es un enfermo de este deporte, al que le dedica todo el tiempo. Este auto es por lejos el que mejor manejé en TC", define Martín Ponte. El entrerriano sumó su segundo éxito en el TC en Buenos Aires, después de la victoria de 2014, el día que Matías Rossi se coronó campeón; aquella carrera fue la última que el TC desarrolló a 25 vueltas en la Catedral.

Los Mil Kilómetros no tuvieron el marco de público de la versión de 2017, con tribunas a tope. En la celebración de los 80 años del TC, la categoría regaló las entradas de los sectores populares y eso contribuyó para un colorido espectáculo. La tarea de los equipos en los boxes no siempre fue prolija -derrame de combustible, pilotos que ensayaban tareas que no estaban permitidas sobre el auto y el desorden al momento en que varios autos que ocupaban boxes consecutivos ingresaban para reabastecerse, ya que el largo de un TC supera la medida del box- y dejó detalles para analizar y corregir si se mantiene la idea de repetir en 2019 una carrera que desea imponerse como tradición.

"Esta victoria la pongo por detrás de los 12 títulos", dice Canapino, el estratega que disfruta de un éxito que planificó hace un largo tiempo.ß

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