El mar y la montaña se unen en un conjuro mágico en la ciudad de Santander
No es casual que durante 27 años, de 1913 a 1930, la familia real española haya elegido la ciudad de Santander como su lugar de vacaciones, todo los veranos, en el Palacio de la Magdalena, un lugar emblemático que hoy también se utiliza como sede de congresos y convenciones, otro de los segmentos turísticos en que la urbe cantábrica quiere posicionarse.
"Nuestra ciudad ofrece muchas oportunidades turísticas. Aquello que empezó hace años con los baños de olas por parte del turismo francés, que venían al Mar Cantábrico por su bravura y por sus acciones terapéuticas para los bronquios y para la piel, se fue extendiendo más allá del turismo de sol y de playas", explicó a Télam la alcaldesa de Santander, Gema Igual, en su paso por Buenos Aires invitada por el Ministerio del Interior.
Alcaldesa desde hace un año y medio, se desempeñó durante 15 años como consejera de Turismo del ayuntamiento de Santander, por lo que conoce palmo a palmo su ciudad y las oportunidades que ofrece para el turismo.
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